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Román Muñoz es un tipo serio, responsable, entregado a su trabajo, extremadamente reservado, que evita relacionarse con los vecinos, se cuida de no llevar compañeros de la oficina a la casa y con la familia poco o nada habla de su trabajo. Tiene 42 años, lleva 20 en la escolta privada de uno de los industriales más poderosos del país y esa condición de guardaespaldas le ha permitido mantener un gran secreto, que es también el motor de la historia que nos ocupa.
Durante los últimos 19 años, Román ha sido cabeza de familia en dos hogares ubicados en barrios diferentes, atiende a dos esposas y responde por los hijos adolescentes que tiene con ellas. Amanda y Noelia son muy distintas entre sí, pero ambas le ofrecen cosas que lo satisfacen. A las dos las quiere y las valora, pero les miente por igual, porque en cada hogar ignoran la existencia de la otra familia. Lo único que saben es que su padre y esposo tiene que estar disponible para el jefe prácticamente las 24 horas del día y que eso le implica pasar mucho tiempo por fuera, viajar intempestivamente y no poder manejar ni sus horarios ni sus días de trabajo ni sus horas de descanso.
Los dos hogares son particularmente conflictivos y no serán pocas las ocasiones en las que el abnegado padre y esposo tendrá que duplicarse para resolver “chicharrones” que se presentan simultáneamente. |
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