Teresita Yániz de Arias reacciona ante la muerte de Fidel Castro

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Teresita Yániz de Arias. / TVN Noticias

La exlegisladora Teresita Yániz de Arias, de origen cubano, se vio obligada a escribir unas líneas desde lo más profundo de sus pensamientos por la cantidad de mensajes que recibió ante la muerte del líder revolucionario Fidel Castro.

Así lo plasmó en un escrito publicado a través de su cuenta de Twitter, donde recordó episodios dolorosos que se volvieron imborrables para ella, que incluso le costaron lágrimas.

Aseguró que cuando salió de Cuba sabía que no volvería jamás a la bella isla que la vio nacer.

Yániz de Arias relató que tenía 15 años cuando triunfó la revolución y acto seguido describió algunos asesinatos en esa época y otros hechos que parecen no ser todos los que tiene aún en su mente, ya que se abstuvo de seguir con la lista para no sentir cosas que según ella, “debería haber olvidado.

Confesó que como millones de cubanos, celebró el triunfo de la revolución, que pretendía ser para el bien de todos.

El año 59, según la exlegisladora, aunque fue de euforia y alegría quedó marcado para ella por los hechos que le parecían crueles como fusilamientos y la salida de Cuba por razones políticas de gente querida.

Además, recordó cuando se liquidó la libertad de prensa, comenzaron detenciones de gente que había luchado por la revolución, se persiguió a políticos demócratas, a artistas, escritores y profesores universitarios intachables y revolucionarios.

Se confiscaron negocios grandes y pequeños, se prohibió el ejercicio de profesiones liberales y un férreo sistema policial vino a sustituir a aquel tenebroso Servicio de Inteligencia Militar y el Buró de Represión Anticomunista, los infames SIM y BRAC, detalló.

A su entender, cualquier reclamo de expresión diferente se volvía un acto contrarrevolucionario.

“Tengo presentes dos hechos dolorosos como la expulsión de Cuba de las monjas que me educaron en el saber y en la fe, las detenciones arbitrarias de amigos y compañeros y compañeras y las condenas a prisión inmisericordes que muchos sufrieron por 15 o años cuando algunos de ellos apenas habían cumplido la mayoría de edad”, relató.

“Supe a mis cortos 20 años que el sueño había terminado y que para mí no había espacio en un país donde debía hipotecar mi libertad a otros por un proyecto que nunca pudo realizarse”, escribió. Cuando decidí marcharme lo hice con el dolor más grande que he sufrido en mi ya larga vida.

En su escrito citó a José Martí, político escritor, poeta y diplomático cubano.

“Sí, hacía falta una revolución, la que quería Martí, la de un pueblo educado y próspero donde la ley fuera igual para todos”.

Mencionó el precio que según ella, han pagado los cubanos: destierro de millones, llanto amargo de familias dispersas y muertos, muchos muertos sin que el sueño se alcanzara.

Agregó que no se alegra de la muerte de Castro. “No, no me alegro de su muerte, si no es por otra cosa por lo inútil que es alegrarse por lo que es el destino de todos”. “Tampoco puedo echar a un lado las penas de tantos ni dejar de pensar que el rencor no construye nada sólido ni bueno”.

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