El Congreso Mundial de la Naturaleza abre sus puertas bajo sombrías predicciones

Altas autoridades en el congreso mundial
Altas autoridades en el congreso mundial / AFP
Afp
03 de septiembre 2021 - 13:41

El Congreso Mundial de la Naturaleza abrió sus puertas este viernes en Marsella (Francia) bajo sombrías predicciones climáticas de los expertos, la participación plena de los indígenas, por primera vez en más de 50 años, y la creciente presión de organizaciones ecologistas.

"Estamos pidiendo demasiado al planeta. Estamos tomando, tomando... y no cuidamos nuestros recursos, nuestra biodiversidad", declaró el director general de la UICN, Bruno Oberle, en un debate con organizaciones indígenas.

"Existe un círculo virtuoso. Si se produce una movilización colectiva, los efectos de aceleración llegarán", lanzó como mensaje de esperanza el presidente francés Emmanuel Macron, al inaugurar oficialmente la cita.

Macron anunció paralelamente la convocatoria de una cumbre sobre los océanos en Francia a finales de 2021 o principios de 2022.

El Congreso de Marsella reúne a miles de expertos en la conservación de la biodiversidad hasta el día 10, aunque buena parte de los debates se realizan en línea, a causa del COVID-19.

La temida Lista Roja

Durante décadas, la Unión por la Conservación de la Naturaleza (UICN, fundada en 1948), organizadora del evento, ha trabajado discretamente para catalogar la riqueza natural del planeta y para orientar la política medioambiental del más de centenar de países que la integran.

Su principal herramienta es la Lista Roja de especies amenazadas, con nueve niveles de alerta, que será actualizada este sábado.

La UICN ha catalogado hasta la fecha poco más de 137.000 especies de animales y vegetales (su objetivo es un mínimo de 160.000) de las cuales un 28% se encuentran bajo amenaza de extinción.

"La naturaleza sufre el declive más rápido en la historia humana", advertían en 2019 los expertos de la ONU.

Especies como el guepardo cuentan con menos de 7.000 ejemplares vivos en medio natural. Otros, como el rinoceronte blanco, están prácticamente extinguidos.

El papel del cambio climático en esta dramática mutación de la biodiversidad es objeto de debate en el seno de la UICN, que tiene que aprobar si establece una comisión al respecto.

El Congreso de Marsella trabaja de modo peculiar, mediante asamblea conjunta de Estados y organizaciones no gubernamentales.

Sus decisiones solo son recomendaciones, sin obligación legal.

Y este año, por primera vez desde una reforma votada en 2016, con la voz y el voto de las organizaciones indígenas.

Suavidad en lugar de confrontación

Hace un mes los científicos expertos en el cambio climático alertaban que el calentamiento global es peor y más rápido de lo temido. El mundo podría alcanzar en 2030 el umbral de +1,5º C, diez años antes de lo previsto, explicaron los expertos del Grupo de Expertos Intergubernamental del Cambio Climático.

Pero la UICN mantiene un delicado equilibrio entre la movilización y el trabajo paciente de su red de colaboradores en el mundo, centrados básicamente en la observación de la riqueza medioambiental, y en alertar a los gobiernos de los problemas en sus territorios.

Frente a las acciones espectaculares de organizaciones como Greenpeace, o agresivas como las de Extinction Rebellion en las calles de Londres, la UICN "es mucho más suave, negociadora. Su interés precisamente es no enemistarse con los Estados e influenciarlos poco a poco", explica Juliette Olivier, autora de una tesis sobre la organización e investigadora de la universidad de Borgoña.

Hablar y votar

La Unión, que reúne a más de 1.400 miembros, anunció en 2016 la inclusión de los grupos indígenas, que este año podrán presentar mociones y votar.

"Convertirse en miembros (de la UICN) no era tan solo un asunto de inclusión, sino de autogobierno", explicó Aroha Mead, representante de Nueva Zelanda, en el debate con organizaciones indígenas.

El objetivo de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) en Marsella es una moción para proteger el 80% de la vasta cuenca del Amazonas de aquí a 2025.

Por su parte, un centenar de activistas ecologistas desfilaron por las calles Marsella, para mantener la presión sobre sus "socios" en el seno de la UICN, los gobiernos.

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