Johnson busca poner a la UE contra las cuerdas en la próxima fase del Brexit

Boris Johnson.
Boris Johnson. / EFE
Afp
17 de diciembre 2019 - 09:46

El primer ministro británico, Boris Johnson, se mostró el martes determinado a llevar la voz cantante en la negociación de la próxima fase del Brexit con Bruselas, para lo que se dispone a prohibir por ley un aplazamiento del periodo de transición.

Reelegido con una muy amplia mayoría en las legislativas de la semana pasada, el líder conservador parece decidido a no repetir los errores que su predecesora Theresa May, acusada de falta de firmeza ante las exigencias de la Unión Europea.

Esto resultó en tres aplazamientos del Brexit, inicialmente fijado para marzo de 2019 y ahora previsto el 31 de enero.

Con 365 de los 650 diputados en el nuevo Parlamento, Johnson está ahora seguro de obtener la aprobación del acuerdo de divorcio. Pero después comenzará una segunda, y más complicada, fase de negociación: la de la futura relación comercial con los 27.

La Cámara de los Comunes se reúne por primera vez el martes, con la misión de confirmar al laborista Lindsay Hole como su nuevo presidente, tras su elección en noviembre para reemplazar a John Bercow, conocido por su teatral grito de "¡Orden, orden!".

Johnson hará después una breve intervención y podrían verse los primeros enfrentamientos con el líder de la oposición, Jeremy Corbyn, que dejarán el puesto próximamente tras sufrir un grave revés electoral.

Pero antes, el primer ministro reunió por primera vez a sus ministros, a los que llamó a "corresponder a la confianza" de los votantes "trabajando 24 horas al día, a toda máquina" para garantizar la salida de la UE en enero.

Prohibir otro aplazamiento

La futura relación entre Londres y Bruselas debe negociarse durante el denominado "periodo de transición", un plazo destinado a permitir a empresas y administraciones prepararse para una salida sin rupturas abruptas.

Dicho periodo vence el 31 de diciembre de 2020, pero puede ser ampliado hasta dos años, aunque Londres debe solicitarlo antes del 1 de julio.

Sin embargo, el programa electoral del Partido Conservador "señalaba claramente que no ampliaríamos el periodo de transición", subrayó una fuerte de Downing Street.

Así que el equipo de Johnson está reescribiendo el proyecto de ley que debe traducir el Tratado de Retirada a la legislación británica para "prohibir al gobierno aceptar toda extensión", precisó.

El texto será sometido al nuevo Parlamento el viernes aunque su adopción quedará para después del receso de Navidad.

Muchos se preguntaban el martes por qué un primer ministro necesita una ley que le impida hacer algo que no quiere hacer.

"A la UE le parecerá extraño que el Reino Unido esté cerrando opciones que él mismo podría utilizar más adelante en el proceso si así lo decidiera. Quiero decir que nadie está obligando al Reino Unido a solicitar un período de transición más largo", fue la reacción del viceprimer ministro de Irlanda, Simon Coveney.

Nuevos temores de salida brutal

El objetivo evidente es mandar un mensaje a Bruselas sobre su determinación a realizar la negociación de forma expeditiva.

Johnson habló con la nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y acordaron trabajar con "gran energía" en la futura relación, afirmó su portavoz. Las negociaciones comenzaran "cuanto antes" tras el Brexit, subrayó.

Once meses para negociar un gran acuerdo de libre comercio es considerado un plazo "muy corto" por la UE, especialmente porque el "premier" dijo rechazar un tratado que retome las actuales reglamentaciones comunitarias y los responsables europeos temen ver surgir a sus puertas un competidor desleal.

Pero hay que recordar que Johnson se vio obligado en octubre por los diputados --incluidos los rebeldes expulsados de su partido-- a pedir un tercer retraso del Brexit pese a que preferiría "estar muerto en una zanja".

Este nuevo movimiento reavivó los temores de que el Reino Unido acabe abandonando efectivamente la UE el 1 de enero de 2021 de forma brusca, una perspectiva que provocó la caída de la libra esterlina.

Pero algunos analistas también especulaban con la posibilidad de que permita al primer ministro lograr la aprobación de una relación más estrecha con la UE, ante la amenaza de un Brexit brutal.

"Para alcanzar un acuerdo en 11 meses, el Reino Unido tendrá que ceder a la mayoría de las demandas de la UE", consideró Sam Lowe, investigador del Centro para una Reforma Europea. "De un punto de vista político, Johnson no puede ceder sin haber peleado primero, y la alternativa tiene que ser algo peor".

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