Anderson apuesta por los pantalones, los brillos y el volumen en Loewe.

Anderson apuesta por los pantalones, los brillos y el volumen en Loewe.
Anderson apuesta por los pantalones, los brillos y el volumen en Loewe.
Efe
06 de marzo 2015 - 09:21

El diseñador norirlandés Jonathan Anderson expuso hoy su primera visión del otoño-invierno femenino, como director creativo de Loewe, con un desfile en la Semana de la Moda de París en el que defendió que es "la mujer la que lleva los pantalones". "Contamos con los mejores artesanos del mundo, pero quiero que todo el mundo lo sepa", declaró Anderson tras la presentación, consciente de que para que se valoren las competencias de los talleres ubicados en España necesita definir la identidad de su etapa al frente de la marca. En su segunda colección de mujer, tras la de primavera-verano que presentó en París en septiembre pasado, el creador quiso reforzar sus apuestas y aportar nuevas claves, de ahí que los pantalones se impusiesen en el armario de Loewe y el invierno contase con un toque "un poco eléctrico". La mujer a la que se dirigen estos diseños "está empoderada, le gusta el color y quiere divertirse", explicó Anderson sobre una inspiración que incorpora su experiencia en Madrid, donde siente que "la gente sale para pasárselo bien". A primera hora de la mañana, en la sede de la Unesco, invitó al público a tomar asiento en bloques de hormigón de formas geométricas, ubicadas en parte al aire libre bajo una carpa, en un día primaveral, aunque fresco, en París. Los diseños que presentó tuvieron "mucho volumen", desde los pantalones anchos con cintura muy alta, hasta las cazadoras deconstruidas y los "tops". Los patrones de formas irregulares fueron uno de los aciertos de una colección que abrió con una parte de arriba compuesta por franjas de colores sobre fondo negro, que se fueron ensanchando hacia la parte inferior de la prenda como gruesos rayos. Las cazadoras de piel confluyeron entre la "perfecto" -por sus solapas- y la "bomber" -por sus formas holgadas y mangas anchas-, mientras que los abrigos se convirtieron en finas túnicas con doble botonadura en sintonía cromática. Los cuellos cayeron anchos, subieron altos o se construyeron asimétricos en los diferentes modelos que cubrieron el torso, en un ejercicio de originalidad y deconstrucción. La colección también destacó por la incursión de los cueros metalizados o del lamé, una decisión estética que tiende a reforzar el rejuvenecimiento de la firma que lidera Anderson. Los plisados en tonalidades metálicas fueron otra de las novedades de Loewe, que no dudó en combinar estos vestidos con pantalones, y las faldas por debajo de la rodilla con botas de caña alta. Las formas geométricas, que Anderson exploró desde su primera convocatoria a prensa e industria, configuraron cinturones de triángulos amarillos o círculos rojos, así como estampados de desordenadas formas cuadradas. El diseñador aseguró inspirarse en la placa electrónica, lo cual se apreció principalmente en las minifaldas con motivos de líneas negras sobre un fondo verde, azul o rojo. La paleta cromática de pasteles, azul Klein, verde aguamarina o rojo pasión, sorprendió por tratarse de una colección invernal. "¿Por qué no?", preguntó Anderson, antes de responder: "el color hace feliz a la gente. Esta temporada me siento feliz".

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