Nuevas medidas de bioseguridad para restaurantes y cierre de playas genera inconformidad

Molestia entre dueños de restaurantes por nuevas medidas / Meredith Serracín

Los dueños de restaurantes han manifestado su inconformidad con el anuncio de las nuevas medidas de movilidad que han anunciado las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa), este martes 12 de enero.

Los restaurantes en la ciudad de Panamá no podrán recibir comensales hasta el próximo 15 de febrero y para poder hacerlo deberán instalar acrílicos en los locales, lo que han calificado como una medida un poco ilógica tomando en cuenta que se ha dado apertura a otro tipo de actividades económicas.

Domingo De Obaldía, de la Asociación de Restaurantes, también expresó que mantener el servicio a domicilio (delivery) no es garantía de ganancias, sino que representa subsistencia de causalidad y prueba de ello es el hecho de que muchos restaurantes han cerrado sus puertas.

De Obaldía consideró que el Gobierno no fue acertado en las nuevas medidas que anunciaron y en lo único que cree que si fueron acertados “es que no se atrevieron a pedirnos las llaves y ahora sí vamos a tener que entregárselas”.

Sostiene que han tenido que hacer “negociaciones muy duras” con los dueños de los locales donde están ubicados los restaurantes y recalca que “ya no hay plata”, además dijeron que si no se cambian las medidas antes del 15 de febrero seguirán desapareciendo más locales.

Las cifras indican que, de la Asociación de Restaurantes de Panamá, ya 25 han cerrado y en todo el país se estima que más de 2 mil han desaparecido, es decir un 33% del total que existían en Panamá.

El sector turismo también sigue golpeado y cuando en octubre empezaban a recuperarse un poco de la crisis, en diciembre volvieron a recibir un golpe con el cierre de las playas, ríos y balnearios.

Según Ángelo Solanilla, de la Cámara de Turismo de la provincia de Veraguas, indicó que el 90% de los sitios de hospedaje están alrededor de una playa o área protegida y asegura que “automáticamente les cierran el negocio”, porque nadie que viaja a esa zona va a dormir sino a tener algún contacto con la naturaleza.

Sostiene que no les han dejado que inyecten capital a sus empresas y están en números “muy rojos” y ahora que se ha extendido el cierre, no ven claro cómo lograrán subsistir.

Con información de Meredith Serracín.

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