¿Invierte Panamá para que sus cerebros tengan oportunidades?

Según informes de organismos internacionales, Panamá tiene una cifra baja de migración laboral comparado con otros países de la región, donde profesionales con talento no tienen oportunidades. Muchos abandonan su patria y aportan al desarrollo de otras naciones.

Foto ilustrativa: Un joven resuelve un problema matemático
Foto ilustrativa: Un joven resuelve un problema matemático / TVN Noticias

Cuando Rolando Gittens culminó su licenciatura de Ingeniería Eléctrica Electrónica en la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), tuvo la oportunidad de realizar una práctica profesional en Buenos Aires, Argentina, lugar donde por primera vez experimentó algo de investigación científica y comprobó que era un campo que le interesaba.

A su regreso a Panamá trabajó en el puerto de Balboa para lo que su carrera normalmente entrena, supervisor de mantenimiento en el tema de electrónica en los contenedores.

Sin embargo, una puerta se abrió para él, cuando la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) puso en marcha la convocatoria para estudiar maestrías y doctorados en el extranjero.

Gittens aplicó a través de un proceso “bastante competitivo” que no fue fácil, y fue seleccionado para la beca de doctorado en el programa de Bioingeniería en Georgia Institute of Technology en Estados Unidos.

Mientras realizaba sus estudios también pudo conseguir la maestría de Ingeniería en Ciencias de los Materiales y se especializó en un campo que se conoce como biomateriales, donde se desarrollan dispositivos médicos y nuevas terapias que requieren materiales diseñados para hacer una función dentro del cuerpo humano.

Afortunadamente, representa a un grupo de profesionales que revierte sus conocimientos al país, si tomamos en cuenta que, en un gran número de naciones de la región, las personas no encuentran oportunidades que los ayuden a desarrollar sus talentos y se ven obligados a emigrar. Cerebros en fuga que terminan aportando lejos de su patria.

Según este doctor, Panamá dio el gran paso ofreciendo acceso a este tipo de oportunidades, cuando no se cuenta con los programas locales y es necesario formar a los ciudadanos de la mejor manera.

¿Fuga de cerebros?

La migración calificada o fuga de cerebros afecta a varios países de América Latina, principalmente por falta de oportunidades y mejores salarios, lo que causa una pérdida de capital humano valioso.

A diferencia de México y otros países de la región que encabezan la lista, en Panamá esta situación no representa una crisis para el sistema, por el momento.

Informes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), destacan que la migración laboral panameña está por debajo del 10%.

Gittens, quien forma parte de un movimiento llamado Ciencia en Panamá, indicó que hay un grupo enfocado en el tema de la reinserción y están trabajando en una encuesta que debe culminar en diciembre o enero de 2019, con la que esperan obtener cifras concretas, en el caso de los científicos que pudieran estar fuera del país.

“Yo no creo que haya una crisis en general, porque hay un compromiso con el Estado. Creo que el porcentaje va a ser relativamente bajo y eso significa que tenemos bastante suerte en ese sentido, de que no es un problema crítico ahora mismo para el sistema”, reiteró.

Para Nivia Rossana Castrellón, vicepresidenta de la Fundación Unidos por la Educación, en el caso de los talentos que se quedan fuera del país, lo principal es saber dónde están estas personas y ubicarlas.

Recomienda que es necesario “transparentar la oferta de la demanda del capital humano, porque muchas veces hay entidades que están en búsqueda de personas con un perfil y piensan que no existen profesionales con esas características y no es cierto”.

Agrega que lo que pudiera hacerse es que, en caso de becarios, sus tesis traten temas que de alguna manera ofrezcan respuesta a problemas locales.

La ingeniera Omaira Michelle Rodríguez, subdirectora de Gestión de la Ciencia de la Senacyt, dijo que en el caso de los becarios del programa que tiene esta entidad con el Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu), es un requerimiento de su contrato de becas que permanezcan en Panamá por un tiempo equivalente al periodo por el que fue otorgada.

“Se requiere que las entidades, universidades, centros de investigación y empresas tengan la capacidad y reconozcan la importancia de recibir a estos becarios para que realmente se fortalezca el ambiente de ciencia y tecnología en el país. Se busca que estos talentos no sólo se inserten en el mercado laboral nacional, sino que también sean generadores de empleo, iniciando sus propios emprendimientos y creando sus propias empresas”, destacó Rodríguez.

Invertir para mantener los cerebros en casa

Desde el año 2005 a septiembre de 2018 se han hecho efectivas un total de 2,121 becas, según información suministrada por la Senacyt.

Dentro de la entidad hay diversos programas que apoyan para que el talento panameño reciba fondos para desarrollar investigación o realizar actividades relacionadas a ciencia y tecnología.

“El principal es el Programa de Inserción de Becarios. Se enfoca en la incorporación de los becarios en la comunidad científica, empresarial, tecnológica y académica de Panamá con el fin de impulsar actividades de ciencia, tecnología e innovación. La Senacyt otorga fondos por hasta tres años a las universidades, centros de investigación, instituciones y empresas que deseen incluir a becarios con grado doctoral”, dijo Rodríguez.

Otros programas otorgan fondos para desarrollar investigación como las convocatorias de la Dirección de Investigación y Desarrollo (I+D) y las convocatorias de los Programas de Apoyo a Actividades de Ciencia y Tecnología.

Piedras en el camino

Por su parte, Gittens advirtió que la Senacyt está confrontando problemas, porque la Contraloría lleva meses rechazando algunos contratos de becas que fueron ganadas por mérito.

“Ahora la Contraloría no está refrendando porque según ellos, no se ha hecho una evaluación socioeconómica. Pero lo interesante de esto es que las becas se obtienen por mérito y no requieren de esa evaluación”, sostuvo.

Reitera que el objetivo es “encontrar cerebros, personas, mujeres y hombres que estén dispuestos a irse a estudiar y obtener estos títulos de maestrías y doctorados, en áreas que Panamá no tiene, pero necesita para su desarrollo”.

De acuerdo con Gittens, Panamá invierte menos del 0.1% del PIB en investigación y desarrollo, cuando el promedio de la región es siete y 10 veces más y los países desarrollados están invirtiendo 20 veces más.

“Ya invertimos en el primer paso que es mandar gente afuera, el segundo paso es invertir en infraestructura, aunque ya estamos tarde, para poder recibir a estos panameños y panameñas que están regresando”, aseveró.

El doctor Jorge Motta, director del Senacyt, dijo en una entrevista a TVN Noticias que las convocatorias a las becas se mantienen.

El contralor Federico Humbert dijo en su momento, que todo surge porque encontraron “becas que estaban siendo recibidas por personas que tenían capacidades económicas y de ir a estudiar por sus propios medios, y al darle las becas se está limitando la posibilidad a una persona necesitada”.

Por su parte, Motta indicó que la mayoría de las personas que aplican son de clase media y muy poco son acomodadas.

Tras los cuestionamientos, la Contraloría manifestó en un comunicado, que desde el inicio de la actual administración ha refrendado 589 becas de Senacyt por más de 27 millones de dólares y en estos cuatro años, solamente se han dejado de refrendar seis becas por razones económicas y/o jurídicas.

Según la Contraloría, ha recomendado a la Senacyt que evalué su reglamento interno para solicitar que las personas que reciban los beneficios antes mencionados transfieran sus conocimientos a los jóvenes que se inclinen a las carreras de las ciencias y que no han tenido la oportunidad de recibir becas para este tipo de estudio; o contribuyan a la gestión Pública con sus servicios, por un tiempo determinado , tal como lo hacen otras Instituciones con programas de becas, como el Ministerio de Economía y Finanzas y la Universidad Tecnológica.

Sin embargo, los organismos vinculados a la educación, ciencia y tecnología apelan a que el Estado garantice mecanismos y estrategias encaminadas a asegurar que los profesionales se capaciten, para contar con esa fuerza laboral y que su talento sirva para el desarrollo del país.

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