Entre los dos y los seis meses de vida, el bebé va a experimentar grandes cambios físicos y neurológicos. A partir del segundo mes de vida, la aparición de la sonrisa social en el bebé implica un acontecimiento de altísimo componente comunicativo. El niño ya no sonríe de modo automático y sin intención: sonrisa social implica un paso de gran valor en la intercomunicación; contesta a la sonrisa cuando le sonríen y, a su vez, él sonríe como modo de atraer la atención o interrelacionar con el entorno;provoca un sentimiento de gran emoción en los padres, por la sensación de ser reconocidos y queridos por su hijo.

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