La otra cara del buen periodista

Para dedicarse a un oficio tan duro hace falta una cucharadita de paciencia, una alta dosis de pasión, una taza de perseverancia, una bolsa de valor y una porción de malicia.

Día del periodista
Día del periodista / TVN Noticias

Por fuera se ven bien pero por dentro pueden estar llenos de gastritis, estrés, ansiedad e insomnio, así son estos profesionales de carne y hueso que soportan ataques y críticas pero que no se rinden.

Cargar el peso de estar en constante escrutinio de la opinión pública no es fácil, la fama tiene un alto precio, la presión por tener la noticia primero en una era en que la verdad y la mentira llegan combinadas por las redes sociales, es una tarea titánica.

En medio de tanto "fake news" el periodismo se ha convertido en una profesión de alto riesgo, que requiere rectificar varias veces antes de informar, porque es justo ese el valor agregado que el periodista le puede dar a su audiencia, decirle qué es verdad y qué es mentira.

De por sí ya era difícil ser periodista, por las jornadas extenuantes de trabajo, por tener que saltarse las comidas para no perderse la noticia, por el estrés de prepararse para hablar en directo, armar las ideas y al mismo tiempo verse bien, porque sí, eso también lo critican, se echa por tierra lo que implica informar y se detienen a "dar plomo" porque se eligió ropa inapropiada o el peinado se arruinó.

Los periodistas también sudan, también corren, también tienen problemas familiares, también sufren desilusiones amorosas pero nada de eso es relevante porque el público quiere de ellos la noticia y la quieren rápido, quieren que tenga calidad, quieren entenderla fácilmente, quieren que pregunten a los entrevistados lo que se necesita saber, quieren que sean la voz de los que no tienen voz y además esperan que luzcan impecables cuando están frente a la cámara.

Cuando todos corren de una balacera, un incendio, un huracán, una pandemia, el periodista se acerca lo más que puede para averiguar qué pasó e informar a todos.

Entonces, la pregunta que surge es por qué lo hacen, por qué se dedican al Periodismo, porque este oficio es trascendental en la vida democrática de cualquier país, porque se puede hacer la diferencia, porque se pueden dejar huellas imborrables, porque se puede contribuir a hacer un cambio profundo en la sociedad y porque todos los días son diferentes, no hay espacio para aburrirse, porque está llena de satisfacciones.

Con que una sola persona valore el trabajo de un buen periodista, es suficiente para seguir entregando todo el esfuerzo, dejando el pellejo en la calle si es necesario.

No es una profesión para hacerse millonario, lo dicen en las aulas universitarias y es cierto, pero es un oficio que te hincha el corazón de felicidad, de orgullo y de ilusión.

Los periodistas no son perfectos, también se equivocan, pero siempre deben tener la voluntad y valentía de reconocer sus errores, deben ser conscientes del poder que tienen que si es mal utilizado puede arruinar vidas.

Los periodistas deben estudiar permanentemente porque el mundo avanza a cada minuto y deben seguir el ritmo, y por supuesto, el buen periodista debe leer, es una de las pocas maneras de enriquecer su redacción, deben retarse todos los días por hacerlo mejor.

Y por último, no es lo mismo ser un periodista que un opinador, cualquiera que tiene una grabadora o un micrófono no puede ser considerado periodista hay una gran diferencia.

Feliz día del periodista a mis queridos colegas.

Sus comentarios los espero en Instagram @Rutinario16 o en Twitter @marosemenatvn

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