Desiguales
En vivo
Un grupo de investigadores surcoreanos propone que Vincent van Gogh pudo inspirarse en el cielo de la madrugada del 22 de julio de 1889 para crear ‘La noche estrellada’. La hipótesis se apoya en la posición de la Luna, Venus y un conjunto de estrellas que coincide con elementos visibles en el cuadro. El análisis, publicado en la revista Scientific Reports, plantea una fecha posterior a la considerada tradicionalmente.
El estudio reconstruyó el cielo que el pintor habría podido observar desde su habitación en el sanatorio de Saint-Rémy, en Francia. El equipo simuló distintas noches de 1889 y comparó las configuraciones astronómicas con el lienzo. Según sus resultados, las primeras horas del 22 de julio presentan la coincidencia más cercana.
Te puede interesar: Maluma revela cómo la presión estética lo llevó a sufrir un trastorno alimenticio
Te puede interesar: Jared McCain roba miradas con sus uñas a cuadros en el estreno de la NBA
La obra fue pintada en 1889 durante su estancia en el sanatorio, y su cielo turbulento ha alimentado lecturas simbólicas y científicas. El nuevo trabajo recupera esa discusión con cálculos astronómicos más precisos actualmente.
La investigación retoma una discusión de décadas. En los años ochenta, el astrofísico Charles Whitney propuso el 17 de junio y el historiador Albert Boime señaló el 19. Ambas hipótesis enfrentaban una dificultad: la Luna de mediados de junio no se correspondía con la delgada media luna de la obra.
Según los nuevos cálculos, alrededor del 22 de julio la Luna tenía cerca del 28% de su superficie visible iluminada, una apariencia más cercana a la forma de creciente pintada por Van Gogh. A mediados de junio, en cambio, estaba en fase gibosa menguante y mostraba alrededor del 63% de iluminación. Esta diferencia llevó a los investigadores a reconsiderar la cronología.
Otra coincidencia involucra a Venus, el punto luminoso que aparece cerca del gran ciprés del primer plano. Los cálculos indican que el planeta habría sido visible durante la madrugada propuesta y habría ocupado una posición similar a la representada en el lienzo. El equipo también examinó cinco estrellas centrales y concluyó que podrían corresponder a las Híades, un cúmulo estelar de la constelación de Tauro.
Los investigadores compararon la forma y ubicación de los astros mediante un método estadístico. La coincidencia refuerza la posibilidad de que la pintura incorpore una observación real transformada por decisiones artísticas. La teoría no descarta la imaginación de Van Gogh: propone una combinación de realidad y elaboración pictórica.
El equipo también estudió cartas a su hermano Theo, registros meteorológicos y datos sobre su salud. Las temperaturas, los patrones de viento y las referencias a las cigarras sugirieron que una crisis pudo comenzar a finales de julio, y no a mediados. Esa revisión favorece la hipótesis.
Elijah Jeong-hyun Kim, uno de los autores, resumió el impulso detrás del estudio con una frase: “Sentí que el cuadro me llamaba”. El equipo reconstruyó el punto de vista desde el sanatorio y contrastó los resultados con otros paisajes.
Los autores reconocen que la propuesta no constituye una prueba definitiva. Los registros meteorológicos del siglo XIX son incompletos, no existe un informe clínico que fije con precisión el día de la crisis y una semejanza entre formas astronómicas podría ser casual. Además, Van Gogh trabajaba en el estudio a partir de bocetos y memoria, por lo que el cielo pudo combinar observaciones de varias noches.
La investigación no resuelve todos los misterios de ‘La noche estrellada’, pero ofrece una nueva lectura del vínculo entre ciencia y arte. La disposición de la Luna, Venus y las Híades apunta a un cielo concreto: la madrugada del 22 de julio de 1889.