Jelou!
En vivo
El nombre de Ozuna quedó en el centro de una controversia en redes sociales después de que la modelo e influencer puertorriqueña Yillian Atkinson publicara una serie de señalamientos en los que acusa al cantante de presunto maltrato físico y verbal durante una relación sentimental que, según su versión, ambos habrían mantenido.
Las acusaciones fueron difundidas mediante historias de Instagram, donde Atkinson compartió fotografías junto al intérprete, capturas de conversaciones privadas, registros de llamadas y varias imágenes de lesiones corporales que atribuyó a supuestas agresiones. El contenido se propagó rápidamente entre usuarios y páginas dedicadas al entretenimiento.
Una de las publicaciones que generó mayor atención mostró una fotografía de Atkinson junto al artista acompañada de una advertencia directa. “Si algo me pasa fue Jan Carlos Ozuna”, escribió la modelo, utilizando el nombre con el que identificó al cantante en su mensaje.
La creadora de contenido también aseguró haber experimentado episodios recurrentes de violencia durante el supuesto vínculo sentimental. En otra de las historias posteriormente recogidas por medios puertorriqueños, afirmó: “Me amaba pero me caía a puños cada dos semanas”.
Como parte de sus señalamientos, Atkinson divulgó imágenes en las que pueden observarse lesiones en diferentes zonas de su cuerpo. La modelo atribuyó esas marcas a presuntas agresiones, aunque hasta ahora no existe una determinación judicial que confirme el origen de las heridas ni establezca responsabilidad de Ozuna sobre los hechos denunciados públicamente.
Te puede interesar: Benny Blanco sorprende al revelar cuánto peso perdió tras comer pizza durante cinco días
Te puede interesar: Roseta Bordanea, Orman Innis y Sasha Nikyta entre los nominados a Premios Panamá en Positivo
Entre el material difundido también apareció una cámara aparentemente averiada. Atkinson responsabilizó al reguetonero por los daños del dispositivo. Las fotografías comenzaron posteriormente a reproducirse en diferentes plataformas digitales, aumentando la repercusión de las acusaciones contra Ozuna.
La influencer publicó además capturas de conversaciones que presentó como intercambios privados con el cantante. Algunos mensajes contienen expresiones afectivas, mientras otros muestran reclamos y discusiones que, según lo expuesto por Atkinson, habrían ocurrido dentro de una relación marcada por conflictos.
En una de las conversaciones divulgadas aparece la frase “Bastante he aguantado para que me sigas humillando”. Atkinson aseguró asimismo que había perdonado al artista en diferentes oportunidades y manifestó públicamente su intención de que la dejaran tranquila.
Otra parte de las publicaciones corresponde a historiales con numerosos intentos de llamada procedentes de un contacto almacenado en su teléfono como “Jan Ozuna”. La modelo presentó esos registros como elementos relacionados con sus acusaciones de supuesto acoso, aunque el contenido divulgado por sí mismo no permite establecer judicialmente las circunstancias de esas comunicaciones.
Hasta el momento, Ozuna no ha respondido públicamente a las acusaciones de Yillian Atkinson, según los reportes disponibles. Tampoco se conoce una resolución de las autoridades que determine que el artista puertorriqueño sea responsable de las conductas que la modelo le atribuye.
La ausencia de una decisión judicial obliga a diferenciar los señalamientos publicados en redes sociales de hechos legalmente comprobados. Las fotografías, mensajes, registros telefónicos y declaraciones corresponden al material presentado por Atkinson para respaldar públicamente su versión de los acontecimientos.
La difusión del caso ha convertido las publicaciones en contenido replicado por cuentas, incluso después de que las historias dejaran de estar disponibles en el perfil de Atkinson. Esa circulación amplificó el alcance de los señalamientos y situó bajo atención el impacto de las acusaciones personales cuando son expuestas directamente ante audiencias masivas en plataformas digitales.
La controversia continúa extendiéndose por redes mientras se espera una eventual respuesta del intérprete o de sus representantes.