El Chavo Del 8
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Un joven de 15 años perdió una mano el lunes a causa de una granada policial durante las protestas estudiantiles en Francia, que reclaman mejores condiciones educativas y han perturbado las clases en cientos de liceos.
Según el Ministerio de Educación, unos 589 de los 3.700 liceos del país se vieron parcial o totalmente afectados el lunes por las protestas.
Los estudiantes exigen más recursos y denuncian el deterioro de las condiciones de enseñanza.
Los sindicatos estudiantiles convocaron para el martes una gran jornada nacional de movilización que, según las autoridades, podría reunir entre 20.000 y 40.000 personas en la capital.
Desde mediados de septiembre, los estudiantes bloquean las entradas de sus establecimientos para protestar por la falta de profesores, los horarios sobrecargados e infraestructuras en mal estado.
El estudiante que perdió la mano a causa de una granada de la policía participó en una protesta en Lens, en el norte de Francia, indicó el prefecto.
El incidente es una situación "humanamente dramática", lamentó el ministro de Educación, Édouard Geffray, y pidió prudencia mientras se investigaban las circunstancias exactas.
Por el momento, la Fiscalía no ha podido determinar si el adolescente reconoció la granada o si "habría caído sobre él", indicó.
En la región de París, frente a varios liceos, grupos de alumnos se concentraron para corear consignas de protesta, mientras los automovilistas hacían sonar sus bocinas en señal de apoyo.
"Faltamos a clase para darles una lección", se podía leer en una de las pancartas exhibidas frente al liceo parisino Turgot.
"Está claro que el sistema educativo no funciona", declaró a la AFP Alma, alumna del Liceo Charlemagne, en el centro de París.
"Creen que, solo porque nos dejan expresarnos en una plataforma, en internet, vamos a dejar de bloquear los accesos y de estar enfadados, pero esta indignación lleva años ahí", declaró Simon, alumno del mismo centro.
Movilizaciones similares se producen en ciudades como Rennes, en el oeste del país. En Lille, en el norte, las protestas derivaron en incidentes, con marquesinas de autobús dañados y contenedores quemados, lo que obligó a intervenir a la policía.
El movimiento comenzó el 17 de septiembre en un liceo de Créteil, en la región de París, y fue ganando impulso hasta extenderse por toda Francia entre estudiantes, en su mayoría de entre 15 y 18 años.
En algunos casos ha derivado en actos de vandalismo y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
El gobierno ha procurado responder a las demandas, al tiempo que acusa a activistas de extrema izquierda de haber instrumentalizado el movimiento.
Desde el inicio de las protestas, 24 centros educativos han sido "incendiados o saqueados", denunció Geffray.
Según el Ejecutivo, más de 5.000 personas (5.060) han sido detenidas, el 87% de ellas menores de edad.
El gobierno impulsa además un proyecto de ley para que los responsables de los daños causados a bienes públicos asuman los costos de reparación en lugar de que estos recaigan sobre el contribuyente.
Según el primer ministro, Sébastien Lecornu, el texto permitiría descontar esas indemnizaciones de las prestaciones familiares y de las ayudas a la vivienda, aunque preservando un umbral mínimo de ingresos.
La propuesta ha sido criticada por sindicatos y organizaciones de izquierda.
La secretaria general de la central sindical CGT, Sophie Binet, calificó la medida de "anuncio populista" y advirtió de que podría terminar afectando a las familias más vulnerables.