La COP31 se perfila con ambiciones modestas pese a la emergencia climática
Desde la COP30 de Brasil el año pasado, los efectos del cambio climático se han hecho sentir duramente en todo el planeta:
Tras un año de eventos extremos vinculados al calentamiento global, cerca de 200 países se citarán en noviembre en Turquía con motivo de la COP31, donde no se avistan grandes acuerdos ni sobre los combustibles fósiles ni sobre las finanzas climáticas.
La ciudad de Antalya albergará del 9 al 20 de noviembre las conversaciones anuales organizadas por la ONU. Turquía ejercerá la presidencia y Australia —uno de los mayores exportadores de carbón— pilotará las negociaciones.
Desde la COP30 de Brasil el año pasado, los efectos del cambio climático se han hecho sentir duramente en todo el planeta:
- Nepal: El derrumbe de un glaciar en agosto provocó un torrente de lodo que segó miles de vidas.
- Europa: La sucesión de olas de calor provocó una sobremortalidad de más de 30.000 personas.
- ONU: Advirtió el mes pasado que el calentamiento global podría sobrepasar en pocos años el umbral de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París de 2015.
A todo ello se suma la presión de El Niño, que alcanzará en noviembre su fase más intensa y podría acentuar los eventos extremos.
Sobre la mesa estará la cuestión de las finanzas climáticas —acuciante para los países en desarrollo, que exigen recursos para adaptarse— y la soberanía energética, en un contexto de alta tensión en los mercados por la guerra en Oriente Medio.
Sin embargo, en un mundo dividido por la geopolítica Norte-Sur y con un presidente de EE. UU. que califica de "farsa" las políticas climáticas, "todo el mundo coincide en que por el momento no habrá un avance de fondo a nivel multilateral", señala Marta Torres Gunfaus, del think tank IDDRI. David Waskow, del World Resources Institute (WRI), añade que "los gobiernos deberán avanzar de forma concreta en las negociaciones, aunque difícilmente habrá resultados espectaculares este año".
Objetivo electrificación
Entre sus diez temas prioritarios, Turquía propone elevar al 35% la cuota de la electricidad en el consumo energético global para 2035 (actualmente ronda el 23%). En un informe publicado en septiembre a petición de Turquía y Australia, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) aseveró que esta meta está "al alcance de la mano".
No obstante, Janet Milongo, de la plataforma Climate Action Network (CAN), advierte que solo habrá progreso real si esa producción adicional proviene de energías renovables sostenibles y no de combustibles fósiles ni de energía nuclear.
- COP de Dubái (2023): Se acordó la transición para abandonar el carbón, el petróleo y el gas, pero no se fijaron metas ni plazos vinculantes.
- Reunión de Belém (2025): La cuestión quedó fuera del acuerdo final por la presión de los países productores de hidrocarburos; Brasil solo logró lanzar una "hoja de ruta" voluntaria.
Mientras países como Irán y Venezuela buscan recuperar sus niveles de extracción de crudo, en América Latina, Ecuador se sumó este año a México y Argentina en el uso del fracking. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dejó clara su postura: "Cualquier propuesta que no logre conciliar nuestros objetivos climáticos con las realidades sociales y económicas está abocada al fracaso".
Brasil y la incógnita de la IA
La cita de Antalya se celebrará semanas después del balotaje de las elecciones presidenciales brasileñas del 25 de octubre:
- Flávio Bolsonaro: Propone aprovechar el medio ambiente como "un activo económico estratégico" y fijar la meta de erradicar la deforestación ilegal para 2029.
- Luiz Inácio Lula da Silva: Destaca que la deforestación en la Amazonía cayó en el último año a su nivel más bajo en una década.
Por otro lado, el vertiginoso consumo de energía y agua de la inteligencia artificial formará parte de la "agenda de acción" promovida por la presidencia turca.
Al respecto, Simon Stiell, jefe de Cambio Climático de la ONU, declaró en la Semana del Clima de Nueva York: "Los titanes tecnológicos tienen que empezar a demostrar por qué los beneficios de la IA superan sus elevadísimos costes, fijando y cumpliendo objetivos climáticos creíbles".