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El primer ministro británico, Andy Burnham, abordó el viernes, en una llamada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las "consecuencias económicas" del intento de Argentina de bloquear un proyecto petrolero británico-israelí cerca de las disputadas Islas Malvinas.
La semana pasada, Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) que bloquee el proyecto conjunto de exploración de hidrocarburos frente a la costa de las Malvinas, en la más reciente disputa sobre la soberanía del territorio.
En su llamada del viernes, Burnham y Trump "hablaron sobre el proyecto Sea Lion", informó el gobierno británico en un resumen de la conversación.
"El primer ministro planteó las consecuencias económicas que las medidas coercitivas de Argentina tienen para el Reino Unido y Estados Unidos, y reiteró la importancia de respetar el derecho de los isleños a explotar sus recursos naturales", señaló.
Reino Unido y Argentina libraron en 1982 una breve pero encarnizada guerra de 10 semanas por estas islas del Atlántico Sur, conocidas por los argentinos como Malvinas, que no logró cambiar su estatus como territorio administrado por el Reino Unido.
Los propios habitantes de las islas votaron abrumadoramente en 2013 a favor de seguir siendo británicos. Buenos Aires rechaza ese resultado.
El presidente argentino, Javier Milei, ha redoblado la postura de su país respecto a las Malvinas desde que Trump sugirió que estaba abierto a revisar la postura de Washington al respecto.
El gobierno de Milei ha apuntado especialmente al proyecto petrolero Sea Lion —liderado por la británica Rockhopper y la israelí Navitas— argumentando que viola una resolución de la ONU que insta a ambas partes a abstenerse de acciones unilaterales hasta que se resuelva su disputa.
Según Milei, Sea Lion constituye "un saqueo ilegal" de recursos naturales argentinos.
El mandatario de derecha también ha respaldado un proyecto de ley que prohibiría la explotación de cualquier recurso natural sin la autorización de Buenos Aires, lo que aumentaría la sanción establecida en una ley anterior.
Londres se ha mantenido firme en que las islas seguirán siendo británicas y que tienen derecho a explotar sus recursos naturales "como mejor les parezca".
La oficina de Burnham no proporcionó más detalles sobre el supuesto impacto de la reciente medida de Argentina.