El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, debilitando los vientos alisios.
El crimen ocurrió la tarde del 7 de mayo de 1989, cuando el sacerdote anunciaba mediante los
altoparlantes de su vehículo el inicio de una misa en la comunidad.