A principios de marzo, las autoridades estadounidenses detuvieron a Mahmoud Khalil, acusado por el gobierno de haber "llevado a cabo actividades vinculadas a Hamás".
La propuesta, lanzada durante la última tregua entre Israel y Hamás, pretende expulsar a los gazatíes a Jordania y Egipto y dar el control del territorio a Estados Unidos.
Desde hace varios días, el presidente Trump ataca a las universidades y promete, en nombre de la lucha contra el antisemitismo, medidas presupuestarias de represalia.
El Comité Internacional de Cruz Roja, que hace de enlace entre Hamás y las autoridades israelíes en estos canjes, reclamó que estas liberaciones se hagan "de una forma digna y privada".
El presidente israelí, Isaac Herzog, aplaudió el anuncio y dijo que era el "paso correcto" para que los rehenes retenidos en el territorio palestino pudiesen volver.
Los comandos islamistas secuestraron ese día a
251 personas
, de las que 97 siguen retenidas en Gaza, y de las que 33 han sido declaradas muertas por el ejército israelí.
Israel y Estados Unidos responsabilizan a Hezbolá del bombardeo, algo que este movimiento chiita niega, pese a que reivindicó varios bombardeos contra posiciones militares israelíes el sábado.
El Hezbolá libanés afirmó haber disparado varias salvas de cohetes contra el norte de Israel el viernes por la noche, un día después de una brusca escalada transfronteriza que hace temer un nuevo conflicto en la región.
El 30 de abril, 46 personas que se habían atrincherado en esa universidad privada neoyorquina, en el marco de las protestas contra la guerra en Gaza, fueron detenidas durante el desalojo policial.