Mundo Verde: Cocodrilos ¿invasión o adaptación?

En Panamá existen dos especies nativas de cocodrilianos: el cocodrilo americano o cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), que puede superar los cuatro metros de longitud, y el caimán de anteojos o babillo (Caiman crocodilus), de menor tamaño y que generalmente habita en cuerpos de agua dulce.

Avistamientos de cocodrilos preocupa a la población

Los avistamientos de cocodrilos en zonas cercanas a comunidades mantienen bajo vigilancia a las autoridades ambientales, que realizan un estudio para identificar los principales puntos de presencia de estos reptiles y determinar dónde podrían producirse conflictos con los seres humanos.

MiAmbiente y la Universidad Tecnológica de Panamá trabajan en la identificación de estas áreas como parte de un plan de gestión para promover la convivencia con una especie protegida y fundamental para el equilibrio de los ecosistemas.

En Panamá existen dos especies nativas de cocodrilianos: el cocodrilo americano o cocodrilo aguja (Crocodylus acutus), que puede superar los cuatro metros de longitud, y el caimán de anteojos o babillo (Caiman crocodilus), de menor tamaño y que generalmente habita en cuerpos de agua dulce.

Aunque el país no cuenta actualmente con un censo oficial de la población de cocodrilos, MiAmbiente y la Universidad Tecnológica de Panamá desarrollan un estudio para determinar las zonas donde estos animales tienen mayor presencia y establecer cuáles podrían representar un mayor riesgo para las comunidades.

El objetivo es contar con información que permita implementar un plan de gestión de las interacciones entre cocodrilos y seres humanos, además de aplicar un protocolo para evaluar el nivel de riesgo de cada avistamiento.

Uno de los puntos incluidos en este estudio es el puerto de Coquira, en Chepo, donde pescadores y residentes aseguran que la presencia de cocodrilos ha aumentado durante los últimos años.

Recientemente, un video difundido en redes sociales mostró en este sector un cocodrilo aguja de más de cuatro metros, lo que volvió a poner en evidencia la cercanía entre estos animales y las actividades humanas.

Los pescadores de la zona también advierten que los reptiles parecen haberse habituado a la presencia de embarcaciones y personas. A esto se suma una práctica que preocupa a las autoridades: alimentar a los cocodrilos, ya que puede provocar que pierdan el temor natural hacia los seres humanos y se acerquen con mayor frecuencia.

¿Qué hacer si encuentra un cocodrilo?

Las autoridades recomiendan mantener una distancia segura y evitar cualquier acción que pueda provocar una reacción defensiva del animal.

Ante un avistamiento se deben evitar cinco acciones:

  • No acercarse al animal.
  • No arrojarle piedras ni objetos.
  • No alimentarlo.
  • No ingresar o sumergirse en el agua cerca del ejemplar.
  • No perseguirlo.

El riesgo aumenta especialmente cuando se trata de ejemplares adultos, cuando están protegiendo un nido o cuando una persona invade su territorio.

MiAmbiente también trabaja en la instalación de letreros en puntos considerados sensitivos, con información y recomendaciones para alertar a residentes y visitantes sobre la presencia de estos animales.

Estos son los puntos bajo monitoreo

El seguimiento incluye diferentes sectores del país:

Panamá Metro: Clayton, Diablo, Albrook, Boca La Caja, Paitilla y Amador.

Panamá Este: Tocumen, Don Bosco, Pacora y Coquira, en Chepo.

Panamá Norte: Las Lajas y San Marino.

Panamá Oeste: sectores identificados por MiAmbiente como puntos prioritarios debido a la incidencia de avistamientos.

Coclé: río Mahahual, Antón y playa Santa Clara.

Los Santos: playa Los Guayaberos.

El reto, según las autoridades ambientales, no consiste en eliminar a los cocodrilos de estos espacios, sino en identificar las zonas de riesgo, proteger a las comunidades y conservar una especie que cumple una función esencial dentro de los ecosistemas acuáticos.

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