El presidente israelí, Isaac Herzog, aplaudió el anuncio y dijo que era el "paso correcto" para que los rehenes retenidos en el territorio palestino pudiesen volver.
Las negociaciones indirectas entre Hamás e Israel se reactivaron en los últimos días, pero eso no aplaca la impaciencia de los exrehenes que todavía tienen allegados en cautividad.
La ministra alemana de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, declaró a los periodistas que su gobierno quería un "enfoque inteligente" que permitiera que la ayuda llegue a los sirios.
La familia Batran, desplazada en repetidas ocasiones por la guerra entre Israel y Hamás, sobrevive actualmente bajo una improvisada tienda de campaña en Deir el Balah hecha de mantas y telas desgastadas.
Israel inició una vasta ofensiva en el norte de la Franja de Gaza a principios de octubre para impedir, según sus informes, que miembros de Hamás se reagrupen.
El aeropuerto de la capital fue blanco de "más de seis" ataques y la base aérea adyacente de Al Dailami también fue bombardeada, según declaró a AFP un testigo.
La llegada de los rebeldes a la capital puso fin a más de dos décadas de poder del presidente Bashar al Asad, quien gobernó el país con puño de hierro.
Su esposo, Rami, fue abatido en su casa ese día, y el cuerpo de su hijo Elad, de 47 años, muerto en cautiverio, fue regresado a Israel en abril y enterrado en Nir Oz.
En Belén, unos pocos vendedores de café y de maíz esperan algún cliente en la plaza de la Natividad, que está en el centro de la localidad palestina donde según la tradición cristiana nació Jesucristo.