Castigada por la inseguridad, la mayor favela de Río vota con desesperanza

Lula es admirado por muchos gracias a los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de brasileños en sus dos primeros mandatos en la década de 2000. Pero la paciencia se agota.

Favela de Rocinha en Río de Janeiro / AFP
AFP - Agencia
04 de octubre 2026 - 12:04

Cansados de la inseguridad y la lucha por llegar a fin de mes, los habitantes de la mayor favela de Río de Janeiro acuden a las urnas este domingo sin esperanza de que su voto cambie la realidad de esta gigantesca barriada ubicada en la ladera de una montaña.

Enormes filas se formaron en las calles de Rocinha, una comunidad de cerca de 100.000 habitantes, para la primera vuelta de las elecciones entre el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el senador derechista Flávio Bolsonaro. "Este país da un poco de vergüenza", dice a la AFP el pensionista Antonio Machado, de 70 años.

"Los políticos solo te buscan en época de elecciones. Después, ni saben que existe", se lamenta.

Como muchos vecinos de Rocinha, Machado está harto de la inseguridad provocada por las bandas armadas que dominan la favela, lo que desencadena incursiones policiales frecuentes y menudo letales en sus intrincados callejones.

"No estás seguro en la calle. Ni en tu propia casa estás seguro. Estás en casa y entra una bala perdida", comentó.

"La opción que tenemos"

La inseguridad es una de las principales preocupaciones de los votantes en estas elecciones.

Flávio Bolsonaro ha elogiado las polémicas políticas de seguridad del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Promete restablecer el control estatal sobre las zonas dominadas por grupos criminales como el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital (PCC).

Tiene previsto designarlos como organizaciones terroristas, después de que el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, lo hiciera meses atrás.

Lula también ha prometido "recuperar el territorio" y "asfixiar" la logística de las bandas armadas, que han sobrevivido a numerosas ofensivas policiales y cambios de gobierno.

La violencia "viene arrastrándose desde hace años", dijo a la AFP Fabricia de Melo, científica biomédica.

Para De Melo, de 27 años, Lula es un mal menor: "No es que sea la mejor opción, pero es la que tenemos".

El padre de Flávio Bolsonaro, el expresidente Jair Bolsonaro -encarcelado por un intento de golpe de Estado-, fomentó durante su mandato la intervención policial en los barrios de Brasil azotados por la delincuencia.

"Como persona negra, no confío en la policía", dijo De Melo. "Cuando entran, irrumpen en las casas y agreden a la gente".

La policía de Brasil mató a una media de 17 personas al día entre 2019 y 2025, según cifras oficiales.

"Deja que desear"

Lula es admirado por muchos gracias a los programas sociales que sacaron de la pobreza a millones de brasileños en sus dos primeros mandatos en la década de 2000. Pero la paciencia se agota.

"No es un gobierno que me agrade mucho. No ha hecho nada", dijo a la AFP Maicon Santana, un albañil de 22 años.

A su vez, João Batista, un trabajador del sector tecnológico que votó por Flávio Bolsonaro, dijo estar harto de los "precios horribles" de productos básicos. "La izquierda ya no da más", agregó Batista.

Lula presentó una serie de medidas populares en las últimas semanas de la campaña electoral, como aumentar ayudas sociales y prohibir las apuestas deportivas en línea, que han llevado a muchas personas a la ludopatía y al endeudamiento.

"Creo que ha hecho mucho por la gente, pero también deja que desear, porque muchas de las cosas que prometió en las elecciones pasadas no las cumplió", dijo Raissa Gonçalves, de 21 años.

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