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Ciudad de Panamá, Panamá/La Caja de Seguro Social (CSS) pidió perdón a las víctimas del envenenamiento por dietilenglicol y a sus familias, en cumplimiento de la sentencia de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia.
En ese sentido, la CSS reconoció su responsabilidad y se comprometió a garantizar atención a los sobrevivientes, cumplir las obligaciones judiciales y facilitar información sobre los procesos de indemnización.
“En nombre de la Caja de Seguro Social, les pido perdón”, expresó el director general, Dino Mon Vásquez, mediante un comunicado divulgado hoy 23 de octubre, 20 años después de la tragedia.
Perdón por las vidas perdidas, por la salud quebrantada y por el sufrimiento que esta tragedia llevó a tantos hogares panameños. Perdón también por una confianza que fue vulnerada, precisamente cuando más necesitaban de nosotros”, manifestó.
El pronunciamiento se hace después de que la Corte reconociera la responsabilidad civil del Estado, a través de la CSS, por las fallas en el servicio público que permitieron distribuir medicamentos contaminados y ordenara indemnizar, hasta ahora, a doce víctimas y ofrecerles disculpas públicas.
En el comunicado, Mon señaló que asumía este deber en cumplimiento de la sentencia de la Sala Tercera del 27 de julio de 2026, aunque sostuvo que el reconocimiento trasciende la obligación judicial.
Esta disculpa no debe entenderse solamente como el cumplimiento de una sentencia judicial. Es, ante todo, el reconocimiento de una responsabilidad institucional y de una deuda moral con las víctimas y sus familias”, expresó.
El director reconoció que las palabras no pueden devolver las vidas perdidas ni recuperar los años de sufrimiento de quienes continúan enfrentando las secuelas.
“Las administraciones pasan. Los directores cambiamos. Pero las responsabilidades de una institución con su pueblo no desaparecen con el tiempo”, afirmó.
La CSS estableció tres compromisos en su pronunciamiento: memoria, atención y justicia. En materia de atención, señaló que las víctimas acreditadas cuentan con beneficios vitalicios, incluida la pensión reconocida, y reciben servicios del Centro Especial de Toxicología, como consultas, seguimiento de los órganos afectados y tratamientos específicos, además de medicamentos, insumos y atención de alta complejidad.
“Nuestro compromiso es que esa atención se brinde con continuidad, sensibilidad y dignidad. Porque una víctima no debería tener que luchar nuevamente para recibir la atención que necesita”, indicó Mon.
Sobre las reparaciones, aseguró que la institución debe cumplir las obligaciones que determinen las autoridades judiciales respecto de las personas reconocidas como afectadas.
“Sabemos que ninguna pensión ni indemnización puede compensar plenamente una vida perdida o una salud quebrantada. Pero cumplir esas obligaciones es parte de nuestra responsabilidad”, sostuvo.
La entidad también anunció que habilitará un apartado en su portal institucional con un mapa interactivo por provincias, para que pacientes y herederos demandantes consulten el estado de sus procesos de indemnización ante la Sala Tercera, desde la sentencia hasta su ejecución.
El comunicado recordó que, tras descubrirse la contaminación en 2006, se retiraron los lotes afectados, se evaluó a los pacientes, se colaboró con las investigaciones del Ministerio Público y se cerró definitivamente el laboratorio de producción de medicamentos.
“Pero ninguna de esas actuaciones borra lo sucedido”, reconoció el director. Mon planteó que la memoria de la tragedia debe servir para fortalecer los controles sanitarios, la seguridad de los medicamentos y la responsabilidad de los servidores públicos.
“Cada medicamento que entregamos representa una vida que confía en nosotros. Cada control que realizamos representa una responsabilidad. Y cada decisión que tomamos puede afectar para siempre el destino de una familia”, expresó.
Al dirigirse nuevamente a las víctimas, aseguró que no les pedía olvidar ni pretendía que el pronunciamiento cerrara sus heridas. “Porque pedir perdón es un deber. Honrar ese perdón con hechos es nuestra responsabilidad”, concluyó.