07 ene 2022
Enero 9, una gesta que se pierde
El reloj marcaba las 10 de la noche cuando en el vecindario vieron llegar a Horacio. Fue extraño, pues siempre se aparecía, de manera puntual, a las 4 de la tarde, tranquilo, sereno, saludando a todos desde que entraba al zaguán, pues vivía en el último cuarto de alquiler de aquella casona vieja.