La catástrofe se ha cobrado al menos 1,398 muertos y más de 5,500 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China, según los saldos provisionales publicados el lunes.
El Día de las Madres, como muchas otras festividades, puede ser un recordatorio de lo que se ha perdido, pero también puede ser una oportunidad para honrar esos recuerdos y aprender a vivir con ellos.