La tensión aumentó tras el sobrevuelo de un helicóptero el pasado 8 de enero en el que participaron funcionarios de la DEA. Desde entonces, Morales no ha reaparecido en medios ni en actos públicos.
Ninguno consiguió más del 50% de los votos válidos o el 40% más diez puntos porcentuales de ventaja sobre su rival más próximo, lo que forzó la segunda vuelta.
Vestido con camisa blanca y sandalias, el exjefe de Estado, de 65 años, votó mientras decenas de campesinos se tomaron de las manos para formar un anillo de seguridad para resguardarlo, constató un reportero de la AFP.
Morales intentó inscribir su candidatura en mayo, pero no pudo porque el Partido de Acción Nacional Boliviano (Pan-Bol), que lo apoyaba, perdió su condición de partido político.
El gobierno argumenta que con los bloqueos Morales busca postergar la primera vuelta de las presidenciales previstas en agosto para forzar una nueva oportunidad de inscribirse como candidato.
El exmandatario persistía en su candidatura, desconociendo un fallo de la justicia que impide más de una reelección presidencial. Morales gobernó tres veces entre 2006 ya 2019.
La protesta se produce luego de que el Tribunal Constitucional ratificara esta semana un fallo que inhabilita a Morales a postularse para un cuarto mandato, por haber ejercido el cargo de presidente más de dos veces desde 2006 hasta 2019.