Golpeada por varias olas de calor extremo y por la falta de precipitaciones, al igual que gran parte de Europa, Croacia vivió un verano especialmente seco, favorable a la propagación de incendios forestales.
En Malasia, el gobierno declaró el viernes el estado de emergencia en una región del estado de Sarawak, situado en la parte malasia de la isla de Borneo, donde cerca de 650 escuelas permanecerán cerradas la próxima semana.
Al llegar al establecimiento, los bomberos encontraron una fuerte concentración de humo, por lo que tuvieron que utilizar diferentes equipos y herramientas para ingresar al inmueble y avanzar con las maniobras de extinción.
La siembra de nubes, que consiste en dispersar yoduro de plata y sales en las nubes para provocar precipitaciones, se utiliza muy poco mundialmente para combatir los incendios forestales.
El siniestro se registró durante la madrugada en un depósito del gimnasio del plantel, donde se almacenaban colchones. Las autoridades esperan el informe pericial del Cuerpo de Bomberos para determinar las causas del incendio.
Las autoridades advierten que una fogata mal apagada puede convertirse en un incendio y afectar rápidamente la vegetación, especialmente bajo condiciones de altas temperaturas y poca humedad.
Un incendio golpeó la noche del miércoles esta turística localidad del sur de Creta, forzando la evacuación de unos 8,000 turistas y residentes. Aunque la mayoría de las personas ya han podido regresar a sus hogares, los daños son cuantiosos.
Tres casas resultaron totalmente destruidas tras un siniestro registrado en la ciudad de Colón; el Cuerpo de Bomberos logró sofocar el fuego sin reporte de víctimas.
Estos violentos incendios, que arrasan Francia y España, son consecuencia de bosques y vegetación muy inflamables por la sequía y las olas de calor excepcionales que se han sucedido desde junio en Europa occidental.
Unas mil personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares mientras los incendios se propagaban en el bosque, a unos 60 kilómetros al sureste de París.
El pico de calor afecta a unos 26 millones de franceses, incluida toda la región de Île-de-France, según un cálculo de la AFP a partir de los datos anuales de población del instituto nacional de estadísticas.