Miles de tropas estadounidenses podrían ser desplegadas en Oriente Medio, e Irán amenazó con abrir un nuevo frente apuntando contra navíos en el mar Rojo si Estados Unidos lanza una invasión terrestre.
Trump aseguró que su país mantiene conversaciones “ahora mismo” con Irán, aunque Teherán no ha confirmado negociaciones formales. El mandatario también afirmó que las operaciones militares continúan “sin descanso”.
Teherán ha negado ser parte de cualquier conversación para poner fin a la guerra, que ya entra en su cuarta semana y ha perturbado el suministro mundial de petróleo.
En Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que recibió mensajes de "algunos países amigos que indicaban una solicitud estadounidense de negociaciones destinadas a poner fin a la guerra", pero negó que se hubieran celebrado esas conversacion
En represalia por la guerra, Irán ha lanzado misiles y drones contra países del Golfo aliados de Washington, ricos en hidrocarburos, lo que ha disparado los precios mundiales del petróleo y el gas.
Qatar Airways, especialista en vuelos de larga distancia con conexiones, ha sido una de las compañías más afectadas por la guerra, cancelando cerca del 92% de sus vuelos desde el 28 de febrero.
Trump dio este fin de semana "48 horas" a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz —un paso vital para el comercio de petróleo— bajo la amenaza de bombardeos masivos
Donald Trump aseguró que un "cambio de régimen" está en marcha en Irán, donde dice buscar una relación parecida a la que estableció con los nuevos dirigentes venezolanos tras la captura del entonces presidente Nicolás Maduro.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una vía crucial para el comercio, agrava la escalada de precios del petróleo y el gas, disparados desde que comenzó el conflicto.
Israel es considerado el único país dotado de armas nucleares en Oriente Medio pero mantiene una política de "ambigüedad estratégica", por la que no lo confirma ni lo desmiente.
El viernes, Teherán llevó a cabo un ataque "fallido" contra la base británica y estadounidense de Diego García, situada a 4.000 kilómetros de su territorio, según una fuente oficial británica.