En Tokio, el presidente sostendrá reuniones con altos funcionarios del gobierno japonés, incluyendo al primer ministro, así como con sectores clave como el industrial, logístico y marítimo.
El trato se anunció dos días después de que la coalición del primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, sufriera una derrota en las elecciones senatoriales.
El gobierno enfrenta el resentimiento de los votantes por un escándalo de financiamiento en el PDL y la amenaza de los aranceles estadounidenses de 25% que entrarán a regir el 1 de agosto si no hay un acuerdo con Washington.