08 abr 2014
Mujeres: Reinas de la impuntualidad
Al salir de casa para asistir a la cena de cada viernes, él tomo las llaves del carro, pasó por la cocina a buscar una taza de café antes de salir, mientras ella, llamó a su madre, se vistió más de cinco veces, se arregló el cabello otras dos, disfrutó de un rico café mirando la ventana, se miró al espejo, le dio de comer a los peces, buscó su celular que no aparecía, se despidió de su gato, sus pájaros y volvió a verse en el espejo. Y él conocía a su hija, la esperaba en el carro tomando su café.