Récord de turistas en Río por Año Nuevo

Unos 857 mil turistas llegarán a Río de Janeiro por Año Nuevo / EFE
Efe
30 2015 - 12:06

Río de Janeiro hospedará el jueves en su famosa fiesta de despedida de año un récord de 857.000 turistas, que gastarán unos 670 millones de dólares, un alivio en medio de la grave recesión que vive Brasil y que obedece básicamente al atractivo que para los visitantes supone la devaluación del real.

La fuerte caída del valor de la moneda brasileña frente a la estadounidense en lo que va de 2015, de casi un 46%, beneficia al turismo de Río en ambas puntas, ya que por un lado abarata las visitas de los extranjeros a Brasil y por el otro desincentiva los viajes de los brasileños al exterior.

"Los turistas brasileños lideran en la ocupación de los hoteles de Río este año, con un 70% de las reservas", dijo a Efe el presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Hotelera (ABIH) en Río de Janeiro, Alfredo Lopes.

Para Lopes, el lleno obedece a la decisión de miles de turistas brasileños de sustituir sus viajes al exterior, encarecidos por el dólar, por una temporada en la meca turística del país.

Según las estadísticas de la ABIH, el 80% de las habitaciones de hotel de Río de Janeiro ya está reservada para el 'Reveillon', como se conoce la tradicional fiesta de despedida del año en Brasil, y ese porcentaje se eleva hasta el 90% en barrios como los que albergan las turísticas playas de Copacabana e Ipanema.

De acuerdo con Lopes, el número de habitaciones reservadas por los turistas para la fiesta de Reveillon de este año es en un 12 % superior a la de 2014, pese a que el número de habitaciones de hotel aumentó significativamente con la inauguración de los hoteles construidos para los Juegos Olímpicos que Río organizará en 2016.

"La expectativa para el Reveillon es excepcional porque Río de Janeiro aumentó su oferta en 3.000 habitaciones y alcanzó una tasa de ocupación en un 12 % superior a la del año pasado", destacó Lopes.

Para el líder de los hoteleros de Río de Janeiro, se trata de números expresivos en medio de la crisis que vive Brasil, cuya economía entró en recesión y que, según las últimas proyecciones, se contraerá un 3,70% este año y un 2,81% en 2016.

Inflación y desempleo

La contracción de este año será la mayor sufrida por Brasil en los últimos 25 años.

La mayor economía de América Latina también sufre con inflación y desempleo crecientes, así como con un déficit récord en las cuentas públicas, que llevó a las agencias de calificación de riesgo a retirarle al país el "grado de inversión" que lo garantizaba como buen pagador.

El Reveillon, segundo mayor evento turístico de Río después del Carnaval, nunca había atraído a tantos turistas brasileños y extranjeros como en este año, cuando se espera que 2,5 millones de personas ocupen las playas de Copacabana y de Barra da Tijuca para fiestas multitudinarias con espectáculos musicales y pirotécnicos.

A la tradicional fiesta de Copacabana, que contará con 16 minutos de quema de 24 toneladas de fuegos de artificio, se suma este año una fiesta similar en Barra de Tijuca, el barrio que más hoteles construyó en los últimos meses debido a que concentrará la mayoría de las instalaciones para los Olímpicos de 2016.

La fiesta de este año será especial no sólo por tratarse de la despedida del año en que se conmemoraron los 450 años de fundación de Río de Janeiro sino también de la bienvenida a 2016, el año de los Olímpicos de Río y del centenario del primer registro oficial de una samba.

Según las previsiones de la secretaría municipal de Turismo de Río de Janeiro, casi un 70% de los 857 mil turistas esperados procederá de otras ciudades brasileñas.

El secretario de Turismo, Antonio Figueira de Mello, dijo que, de los extranjeros, gran parte verá el espectáculo de fuegos artificiales desde los diez grandes navíos cruceros que llegaron esta semana a Río de Janeiro.

Según informaciones procedentes de Argentina, la demanda por paquetes turísticos adquiridos por los vecinos que quieren pasar el verano austral de 2016 en Brasil aumentó en un 50% frente al de 2015 tanto por la devaluación del real como por la decisión del Gobierno argentino de ponerle fin a la política que dificultaba la compra de moneda extranjera.

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