Las acusaciones falsas sobre fraude electoral y Venezuela que Trump revivió en su discurso

La Casa Blanca también anunció la desclasificación de documentos de inteligencia relacionados con las elecciones de ese año.

Ciudadanos acuden a centros de votación en Caracas, Venezuela / AFP
AFP
17 de julio 2026 - 07:15

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sostener este jueves afirmaciones desacreditadas sobre un supuesto fraude en las elecciones de 2020, al asegurar que China obtuvo millones de registros de votantes y sugerir que Venezuela pudo influir en las máquinas de votación estadounidenses.

Durante un discurso, Trump insistió en que los comicios que perdió frente a Joe Biden en 2020 le fueron "robados", una acusación que no ha sido respaldada por pruebas.

La Casa Blanca también anunció la desclasificación de documentos de inteligencia relacionados con las elecciones de ese año.

Sin embargo, más de 60 demandas judiciales presentadas tras los comicios no encontraron evidencias de un fraude que pudiera alterar el resultado, y tanto funcionarios electorales como integrantes de la propia administración de Trump rechazaron reiteradamente esas acusaciones.

El experto en derecho electoral de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Rick Hasen, calificó el discurso como un conjunto de "afirmaciones recicladas y desmentidas".

China y los registros electorales

Trump aseguró que China realizó "el mayor pirateo de datos electorales de la historia", al obtener de forma ilícita 220 millones de registros de votantes estadounidenses, y afirmó además que Pekín intentó fabricar papeletas ilegales a favor de Joe Biden.

No obstante, en Estados Unidos los registros de votantes son, en gran medida, información pública, que los estados están obligados a mantener y que incluso puede ser adquirida legalmente.

Además, un informe desclasificado de marzo de 2021, elaborado por las principales agencias de inteligencia estadounidenses, concluyó que no existían indicios de que algún actor extranjero hubiera alterado técnicamente el proceso de votación.

El documento también estableció, con "alta confianza", que China no llevó a cabo acciones para modificar el resultado electoral, aunque evaluó opciones de influencia que finalmente no ejecutó.

Una revisión independiente del Gobierno llegó a la misma conclusión, al no encontrar evidencias de que un gobierno extranjero comprometiera el sistema electoral.

El exregistrador electoral del condado de Maricopa, Stephen Richer, señaló que un fraude de esa magnitud requeriría crear registros falsos de Seguro Social, direcciones e identificaciones sin ser detectados, algo que consideró inviable.

Las acusaciones sobre Venezuela

Trump también afirmó que las elecciones en Venezuela fueron manipuladas bajo el gobierno de Nicolás Maduro y sugirió que las máquinas de votación utilizadas en Estados Unidos podrían ser vulnerables a una intervención similar.

Las declaraciones retoman una teoría de conspiración difundida tras las elecciones de 2020, según la cual la empresa de tecnología electoral Smartmatic habría participado en un supuesto plan para alterar los resultados.

Sin embargo, Smartmatic solo fue utilizada en un condado donde los resultados no estuvieron en disputa y posteriormente obtuvo acuerdos y fallos favorables en demandas por difamación relacionadas con esas acusaciones.

Los documentos divulgados por la Casa Blanca indican que funcionarios venezolanos desarrollaron interés y cierta capacidad para manipular sistemas de votación electrónica, pero aclaran que no existe evidencia concluyente de que se haya ejecutado un fraude electrónico a gran escala en elecciones venezolanas.

Asimismo, los informes sostienen que ni Smartmatic ni el Gobierno venezolano tenían la capacidad de manipular el resultado de elecciones fuera de Venezuela.

El especialista en procesos electorales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Charles Stewart, afirmó que "nada de lo presentado muestra evidencia de ninguna manipulación del voto".

El voto de personas no ciudadanas

Trump también aseguró que cientos de miles de personas sin ciudadanía estadounidense estaban registradas para votar.

Sin embargo, la legislación estadounidense prohíbe que personas no ciudadanas participen en elecciones federales, y diversas auditorías e investigaciones independientes han concluido que este tipo de casos son extremadamente poco frecuentes.

Además, el sistema electoral estadounidense cuenta con múltiples mecanismos de verificación para impedir que personas no autorizadas emitan su voto.

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