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La presidenta electa de Costa Rica, la derechista Laura Fernández, aseguró que en su gobierno "nunca" permitirá el "autoritarismo", en su primer discurso tras ganar las elecciones de este domingo.
Fernández, heredera política del presidente Rodrigo Chaves, es acusada por sus adversarios de querer llevar al país por la senda del autoritarismo con sus propuestas de mano dura contra el narcotráfico y de reformas de los poderes del Estado.
"Yo, como nuevo presidente de la República, no voy a permitir nunca" el "autoritarismo" y la "arbitrariedad" que "nadie quiere" en Costa Rica, expresaron entre vítores de sus seguidores en un hotel de la capital.
La politóloga de 39 años criticó que sus rivales "apostaron al discurso del autoritarismo y la dictadura" en la campaña electoral. "Intentaron meterles miedo, pero los electores no cayeron en la trampa", afirmó.
Sin precisar, Fernández aseguró que, no obstante, cambiarán las "reglas del juego político" en Costa Rica, una de las democracias más estables de América Latina.
"El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible", manifestó la presidenta electa, quien será investida el próximo 8 de mayo.
Fernández obtuvo el 48,5% de los votos, casi nueve puntos más de los necesarios para ganar en primera vuelta, según el 88% del escrutinio difundido por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Aunque su campaña la centró en promover una política de seguridad inspirada en la del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, la futura mandataria no mencionó en su discurso el combate al narcotráfico, principal preocupación de los costarricenses.
De estilo confrontativo como su mentor Chaves, Fernández acusó a periodistas costarricenses de ser "traficantes de la información" para defender intereses económicos.