Jelou!
En vivo
Ciudad de Panamá/El fray español nacionalizado nicaragüense Rafael Aragón, exiliado desde 2022, denunció presuntos actos de persecución contra la Iglesia católica en Nicaragua y pidió a los gobiernos de la región y a las autoridades eclesiásticas asumir una postura más firme frente a la situación que atraviesa ese país.
Aragón, que se encuentra en Panamá para participar en las sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, explicó que su visita forma parte de los esfuerzos para denunciar la persecución religiosa y dar a conocer las restricciones que, según afirmó, enfrentan sacerdotes, obispos y otros representantes de la Iglesia.
“Hemos venido, sobre todo, a denunciar la persecución religiosa”, manifestó, al insistir en la importancia de que la población panameña conozca la situación de la comunidad religiosa nicaragüense.
El sacerdote sostuvo que la Iglesia católica enfrenta limitaciones para pronunciarse contra las violaciones de derechos humanos y cuestionó que el régimen permita determinadas procesiones mientras, según dijo, mantiene restricciones a otras manifestaciones religiosas en espacios públicos.
Aragón relató que tuvo que abandonar Nicaragua en 2022, después de denunciar desde una emisora de radio los ataques contra manifestantes que exigían libertad, democracia y respeto a los derechos humanos.
Según su testimonio, la emisora funcionaba en Chinandega, donde afirmó que siete personas murieron durante manifestaciones. El religioso aseguró que conocía a quien había disparado y que decidió denunciarlo públicamente. Tras estos hechos, dijo que tuvo que esconderse durante un mes y posteriormente salir del país. Cuando intentó regresar, le comunicaron que no podía ingresar nuevamente a Nicaragua.
El sacerdote explicó que, a su juicio, la persecución contra la Iglesia tiene entre sus objetivos limitar el liderazgo religioso y evitar que sus representantes se pronuncien sobre la situación política y social del país.
El que hable en contra del gobierno ya sabe que tiene que salir del país. Un Panameño tuvo que salir del país, estaba en el norte de Nicaragua”, afirmó.
En NoticiasAM, Aragón hizo un llamado a los gobiernos latinoamericanos a "romper el círculo del silencio", particularmente al de Panamá, para que adopten medidas que vayan más allá de los pronunciamientos públicos.
Entre sus peticiones, mencionó la posibilidad de suspender las relaciones diplomáticas y económicas con Nicaragua. Argumentó que, mientras los indicadores macroeconómicos del país pueden mostrar estabilidad, la población enfrenta dificultades económicas.
“Los comunicados no sirven para nada”, criticó.
También pidió a la Iglesia católica internacional que se pronuncie sobre la situación y promueva acciones coordinadas para denunciar la persecución religiosa.
Aragón señaló que, junto con otros representantes, acudió a Roma para solicitar al papa que adopte una posición más firme en solidaridad con Nicaragua.
El religioso aclaró que los sacerdotes pueden celebrar misas en Nicaragua, pero aseguró que enfrentan restricciones para realizar actividades religiosas en las calles.
Explicó que las procesiones forman parte de las expresiones de religiosidad popular en América Latina y sostuvo que el control de estas manifestaciones busca limitar la influencia de la Iglesia en la sociedad.
A su juicio, la defensa de los derechos humanos, la dignidad de las personas, la libertad religiosa, la democracia y el Estado de derecho son principios que generan tensiones con el gobierno nicaragüense.
Otras notas que le pueden interesar: