Vendedores ambulantes, panaderías y comerciantes de productos artesanales comienzan a resentir la disminución de sus ingresos en la península de Azuero, luego del sismo de magnitud 7.5 registrado el pasado 9 de octubre y las réplicas que se han mantenido desde entonces. Los comerciantes aseguran que la preocupación de la población por los movimientos telúricos ha reducido la circulación de personas y las compras, afectando directamente sus actividades económicas. Algunos indicaron que el movimiento comercial que percibieron durante los últimos días estuvo relacionado principalmente con la llegada de panameños que acudieron el fin de semana a llevar donaciones para las familias damnificadas. 🔗Puedes leer: Desde Canadá hasta Azuero: Científico panameño diseña un modelo 3D que da nuevas pistas sobre los sismos en el país Jamaica Noriega, dependiente de una panadería, explicó que las ventas han disminuido considerablemente, debido a que muchas personas permanecen en sus hogares ante el temor de nuevas réplicas. “Hemos visto bastantes bajas, debido a que las personas están preocupadas, refugiándose en sus hogares. La mayoría del tiempo se la pasaban afuera en sus casas y evitaban venir acá a comprar. Lo único que se vio de subida fue el sábado y domingo por los visitantes”, relató. La situación también afecta a quienes dependen de las ventas ambulantes para llevar el sustento a sus hogares. José Flores, quien recorre distintas comunidades en su vehículo para ofrecer vegetales y legumbres, manifestó que sus ingresos han caído al punto de que apenas logra cubrir el combustible necesario para continuar trabajando. “Los negocios están por el suelo. Nadie compra nada. Hay una incertidumbre por las réplicas. La gente no quiere salir a la calle”, expresó Flores. La disminución de las ventas representa una preocupación adicional para los pequeños comerciantes de la región, quienes dependen del movimiento diario de clientes para mantener sus negocios y cubrir sus gastos. Mientras continúan las réplicas y persiste la incertidumbre entre la población, estos trabajadores enfrentan el reto de sostener sus ingresos en una zona cuya actividad comercial también se ha visto afectada por las consecuencias del sismo. Con información de Heidy Morán