Donald Trump ha criticado abiertamente la ayuda militar que Estados Unidos proporciona a Ucrania, del orden de miles de millones de dólares, y en una ocasión afirmó que él podría poner fin al conflicto en 24 horas, sin precisar cómo.
Rusia golpeó la red energética de Ucrania con casi 200 misiles y drones en lo que el presidente estadounidense llamó un ataque "indignante" que dejó sin electricidad a un millón de personas.
Cerca de 1.000 km separan la región rusa de Astracán, desde donde se disparó el misil, según Kiev, y la fábrica de misiles Pivdenmach en Dnipró, en el centro-este de Ucrania, que fue golpeada.
Estas amenazas se producen tras una jornada de extrema tensión, durante la cual Rusia disparó contra el territorio ucraniano un misil de mediano alcance de última generación.
Rusia y Ucrania han escalado en los últimos días el uso de misiles de largo alcance desde que Washington autorizó a Kiev el uso de armas de ese tipo de fabricación estadounidense.
Ambos países, que consideran a Estados Unidos como una amenaza existencial, intensificaron sus relaciones desde que Rusia lanzó su ofensiva contra Ucrania en febrero de 2022.
La declaración de Lula tiene lugar un día después de que las veinte principales economías del mundo, que representan el 85% del PIB mundial y el 80% de las emisiones, suscribieran la declaración final de la cumbre del G20 de Río.
El presidente ruso Vladimir Putin había afirmado en septiembre que si Ucrania llegaba a atacar en profundidad el territorio ruso con misiles de largo alcance occidentales, eso significaría que "los países de la OTAN están en guerra con Rusia".
De confirmarse oficialmente por Washington, la autorización conduciría a "una situación fundamentalmente nueva en cuanto a la implicación de Estados Unidos en este conflicto", advirtió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Ucrania pide a sus socios occidentales ayuda para reconstruir la red eléctrica, un proyecto que requiere grandes inversiones, y más equipos de defensa antiaérea para contrarrestar los bombardeos rusos.