Repetición Jelou
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Panamá/Panamá y Nueva Zelanda empatan 1-1 al finalizar el primer tiempo de la semifinal de la Copa Kirin, disputada en el Estadio Internacional de Yokohama.
Los All Whites golpearon primero y se adelantaron en el marcador con un tanto de Marko Stamenic, poniendo a Panamá contra las cuerdas. Sin embargo, la selección dirigida por Thomas Christiansen reaccionó y encontró el empate en los minutos finales de la primera mitad por medio de Giovany Herbert.
Más allá del marcador, Panamá tuvo mayor control del partido. La selección canalera registró 64% de posesión, frente al 36% de Nueva Zelanda, y también superó a su rival en remates: 6 contra 3.
Panamá consiguió 2 disparos a portería, mientras que Nueva Zelanda tuvo uno. En los pases, el conjunto panameño completó 301 de 331, para una precisión del 91%, mientras que los neozelandeses acertaron 165 de 188, equivalente al 88%.
Con el 1-1 en el marcador, ambos equipos se marchan al descanso con todo por definir en una segunda mitad que determinará al finalista de la Copa Kirin.
Mucho antes de que la Selección de Japón se convirtiera en una potencia consolidada en la Confederación Asiática (AFC) y una presencia habitual en las fases finales de la Copa Mundial de la FIFA, el fútbol del país nipón debió resolver una paradoja histórica: cómo competir al máximo nivel internacional estando aislados geográfica y deportivamente. La respuesta a esa encrucijada nació en mayo de 1978 bajo el nombre de Japan Cup, un certamen internacional concebido para traer el fútbol de élite a tierras asiáticas y que terminaría rebautizándose como la Copa Kirin.
Patrocinado desde sus cimientos por la emblemática empresa cervecera Kirin Brewery Company, el torneo no solo modernizó la infraestructura futbolística del archipiélago, sino que funcionó como la plataforma clave para dar roce internacional a las primeras generaciones del balompié japonés profesional.
En sus primeras etapas (1978-1991), la Copa Kirin funcionaba como un certamen por invitación con un formato híbrido único en el mundo. En la misma competición medían fuerzas la Selección Nacional de Japón frente a clubes de renombre de Europa y Sudamérica, así como combinados representativos. La edición inaugural de 1978 fue conquistada de manera compartida por el Borussia Mönchengladbach de Alemania y el Palmeiras de Brasil, marcando el tono competitivo que tendría la justa en los años 80.
A partir de 1992, respondiendo a la profesionalización del fútbol local con la inminente creación de la J.League en 1993, la Asociación de Fútbol de Japón (JFA) ajustó de forma definitiva el reglamento para convertir el certamen en una competencia exclusiva entre selecciones nacionales absolutas bajo el formato cuadrangular. Argentina inauguró esta era dorada al proclamarse campeón de la edición de 1992.
A lo largo de sus más de cuatro décadas de historia, la Copa Kirin se ha posicionado como un barómetro de rendimiento. La Selección de Japón se mantiene a la cabeza del medallero histórico con 11 títulos, seguida por la Selección de Perú con 3 campeonatos.
Entre los campeones destacados a nivel internacional figuran potencias sudamericanas y europeas como Argentina, Francia, República Checa, Bélgica y Uruguay. Asimismo, la representación africana ha estampado su firma en el historial, destacando el título obtenido por Túnez en la edición de 2022 tras vencer en la final a los anfitriones.
Para el fútbol japonés y de la región de la AFC, la Copa Kirin representó durante más de tres décadas la principal ventana de preparación previa a los torneos continentales y etapas eliminatorias. El constante flujo de figuras mundiales en estadios icónicos como el Estadio Nacional de Tokio, el Estadio de Saitama y el Estadio de Suita impulsó la afición de la hinchada japonesa y sirvió como catalizador defensivo y táctico para las generaciones que posteriormente lograron clasificar a Japón a todos los Mundiales de la FIFA de forma consecutiva a partir de Francia 1998.