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Cómo ayudar a nuestros abuelitos a sobrellevar la crisis por la COVID-19

Mantener el contacto con nuestros abuelitos es fundamental para que puedan pasar la crisis del Covid-19 de manera saludable.
Mantener el contacto con nuestros abuelitos es fundamental para que puedan pasar la crisis del Covid-19 de manera saludable. / Pixabay

Las personas mayores de 60 años y quienes tienen alguna enfermedad subyacente o un sistema inmunitario debilitado parecen enfermar gravemente con mayor frecuencia que otros a causa de la COVID-19.

De acuerdo con expertos, el sistema inmunitario empieza a deteriorarse a medida que envejecemos y la reacción inmunitaria es mucho más lenta ante una infección.

Según la Dra. Jessica Lancaster, inmunóloga de Mayo Clinic, “las diferentes células inmunitarias se unen y deben coordinar sus esfuerzos a fin de repeler la amenaza. En un sistema inmunitario más joven, las células pueden reaccionar de forma mucho más rápida y son capaces de coordinar sus esfuerzos a fin de superar la infección, pero la capacidad de comunicación entre las células empieza a disminuir a medida que envejecemos".

Debido a esa ralentización, el "paciente puede sucumbir a los efectos de la enfermedad, antes de ni siquiera tener la oportunidad de iniciar una reacción inmunitaria adecuada”.

El sistema inmunitario de una persona empieza a deteriorar gradualmente, en cuanto a funcionamiento y velocidad de reacción, alrededor de la mediana edad, pero a los 65 años desciende marcadamente.

Mantener la interacción social

Hay varias cosas que las personas con riesgo de contraer COVID-19 pueden hacer para protegerse y la primera es adoptar un estilo de vida más sano. De acuerdo con expertos, es importante dormir suficiente, así como mantenerse bien hidratado y nutrido.

Las personas mayores y quienes tienen debilitado el sistema inmunitario también deben poner en práctica la distancia social y evitar toda aglomeración densa de gente a fin de no contagiarse de ningún microbio nuevo.

Sin embargo, la ONU advirtió recientemente que los adultos mayores ya afrontan una discriminación particular por motivos de edad, por lo que se requiere garantizar sus derechos humanos durante esta crisis.

El distanciamiento social no debe convertirse en exclusión social”, señaló la experta independiente de la ONU Rosa Kornfeld-Matte.

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), regularmente una cuarta parte de las personas mayores ya sufre vivir “socialmente aislada”, es decir, con poco contacto social de rutina, y más de 40% se sienten solas.

Por esto de quedarse en casa no supone desvincularse de amigos o familia, ya que actualmente existen muchos medios desde el teléfono tradicional, hasta la telefonía celular, aplicaciones y redes sociales.

Una simple video llamada con hijos, nietos y amigos dos a tres veces por semana puede hacer la diferencia, incluso para personas que viven en instituciones.

No es fácil para los adultos mayores

Todo esto suena muy bien en el papel, pero la verdad es que en la realidad esto no es tan fácil para los adultos mayores.

Para la psicóloga clínica Mariana Plata las funciones neurológicas de los adultos mayores difieren de acuerdo con su edad a la de los adultos contemporáneos, jóvenes y adolescentes. Por eso muchas veces les resulta difícil resolver problemas o enfrentarse a situaciones que no forman parte de su normalidad.

Por eso es importante consolidar una red de apoyo en torno a los abuelitos que pueda intervenir para resolver sus necesidades no solo las básicas como alimentación, medicación y cuidados, sino también todo lo que tiene que ver son su salud mental.

Los adultos mayores necesitan interacción social, espacios de comunidad donde puedan compartir con personas de su misma edad y con su familia. Por eso es importante que existe un grupo de apoyo ya sea vecinos, nietos, sobrinos, gente que constantemente esté tocando base con ellos”, señaló la psicóloga.

Estas acciones podrían incluir llamadas telefónicas, visitas programadas, salidas a parques o lugares abiertos en los que puedan activarse físicamente. Evitar llevarlos al supermercado o a otros sitios en que puedan darse aglomeraciones de personas.

Plata sugiere mucha paciencia y explicarles de manera compasiva por qué no pueden salir ni pueden hacer las cosas que hacían antes. Al mismo tiempo considera es importante darles alternativas para que ellos puedan tener una interacción social y física que muchos no están teniendo.

Algo que se puede hacer es tener a una persona o varias responsables de contacto, y esa se encarga de por ejemplo decidir mañana voy a visitar a mi abuelita y nos conectamos en un zoom rapidito con los nietos para que nos puedan ver o algo así, de manera que esa persona sea encargada de ofrecerle diferentes alternativas para que los adultos mayores sientan que no están atravesando estos solos”, destacó Mariana Plata.

Cómo detectar señales de depresión

La depresión casi siempre se manifiesta en cambios de comportamiento en las personas. Durante estos meses de confinamiento los adultos mayores han evidenciado su vulnerabilidad y una marcada tendencia a la depresión.

Entre las primeras señales que podemos reconocer están cambios en la apariencia física, en la alimentación y en los hábitos de sueño.

El confinamiento ha relajado un poco el tema de la apariencia física, porque estamos siempre en casa. Pero de acuerdo con la psicóloga clínica Mariana Plata, si nuestro abuelito o abuelita no quiere asearse o arreglarse como normalmente lo hacía, es importante que pongamos atención a esto.

Otra señal de alarma es que se rehúsen a comer y pierdan peso. También podrían quejarse de dolores físicos, sufrir de insomnio y manifestar cambios de humor.

Por eso es importante mantenerse alerta con los adultos mayores. En caso de detectar alguno de estos comportamientos en vez de confrontar a la persona, la especialista recomienda consultar al médico de cabecera y en conjunto con la familia desarrollar un plan de acción para activar el sistema de apoyo.

Cuando nuestros abuelitos están apagados es cuando más necesitamos tocar base con ellos, llamarlos, sacarlos a dar un paseo, tomando las medidas de bioseguridad y si nada de esto mejora su estado de ánimo es muy importante llevarlos a un centro de salud donde puedan recibir la atención adecuada.

El cuidado de los adultos mayores es una responsabilidad en la que tenemos que involucrarnos todos los miembros de la familia para hacerles sentir que pueden contar con nosotros y que estaremos ahí para ayudarles a sobrellevar la nueva normalidad.

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