Isla Cañas después del sismo: los héroes de la evacuación, la comunidad que espera respuestas y una posible reubicación
🌊 Diecinueve días después del sismo, el comportamiento del mar continúa entre las principales preocupaciones de los habitantes de Isla Cañas.
🌊El ministro Icaza adelantó que se ordenó identificar un terreno para una posible reubicación.
“Mis hijos no querían que yo regresara, pero yo decía: hay que regresar porque hay muchas personas”. Así recuerda Felipe Castillo, lanchero residente de Isla Cañas, en Tonosí, los momentos de angustia que vivió la comunidad cuando el agua comenzó a entrar con fuerza tras el terremoto de magnitud 7.5, ocurrido el pasado 9 de octubre.
Faltaban pocos minutos para la 1:00 p. m. y muchos estaban almorzando o se preparaban para hacerlo cuando la tierra comenzó a temblar. En Isla Cañas, los residentes apenas intentaban asimilar el susto del terremoto cuando surgió una nueva preocupación: el terreno parecía haberse hundido y el nivel del mar, aumentado. En cuestión de minutos, fuertes corrientes de agua comenzaron a inundar la zona.
Felipe Castillo estaba con su esposa e hijos y pensó de inmediato que debían abandonar la isla, pero al llegar al muelle se percató de que sus vecinos también buscaban la forma de salir a tierra firme. Recuerda que abordó la lancha junto a su familia y una veintena más de personas, convirtiéndose en los primeros en evacuar. Pese al temor de sus hijos, decidió volver para ayudar al resto de los moradores.
Fue uno de los al menos ocho lancheros que, en medio del miedo y la incertidumbre provocados por el sismo, trasladaron a más de 400 personas en menos de 30 minutos.
- Te puede interesar: Contenido Exclusivo: Patrimonio en riesgo
Han pasado 19 días desde aquella jornada y, aunque la evacuación terminó sin pérdidas de vidas humanas, las preocupaciones de los habitantes de Isla Cañas, en el distrito de Tonosí, continúan. El mar, que durante la emergencia ingresó por sectores donde nunca lo habían visto avanzar, y la apertura de un nuevo canal mantienen las dudas sobre los cambios que experimentó el terreno, el futuro de la comunidad y la posibilidad de ser reubicados en tierra firme.
A los temores por el comportamiento del agua se suman las afectaciones a la agricultura, los daños en las viviendas y la disminución de la actividad turística.
Una evacuación en medio del miedo
Castillo contó que al momento del sismo había mucha incertidumbre, pero decidió evacuar por lo que creía que podía pasar, basándose en lo visto en algunas películas o programas de televisión cuando ocurren estos eventos.
Pese a la preocupación de sus familiares, continuó ayudando hasta que quedaron pocas personas por evacuar. Según su relato, fue uno de los últimos en abandonar el lugar, después de que la Policía hiciera sonar un silbato para indicar que, aparentemente, ya no quedaban personas en la isla.
No fue fácil. Al mismo tiempo había miedo, porque uno no sabía si podía venir una ola más grande o si podía repetirse eso de nuevo”, expresó.
Otros lancheros de la comunidad se fueron sumando a la labor. Las embarcaciones iban y venían en un esfuerzo continuo por trasladar a los residentes a un lugar seguro.
“Fue muy feo. La isla bajó y empezaron a entrar corrientazos de agua que nunca en mi vida había visto”, contó Mellito Domínguez, otro de los lancheros que ayudó a evacuar a las personas ante el temor de un posible tsunami.
Domínguez recordó que estaba almorzando cuando comenzó a rugir la tierra. Cerca de él había un niño y una mujer a quienes intentó ayudar, pero el movimiento del suelo lo hizo caer tres veces.
Cuando logró ponerse en pie, salió del lugar y notó que el nivel del mar había aumentado rápidamente. Por el estero ingresaba una fuerte corriente de agua, por lo que corrió hacia el muelle. Para entonces, la evacuación ya había comenzado y no dudó en sumarse a las labores de ayuda.
Las personas estaban desesperadas, había niños y mujeres llorando, pero pudimos controlar la situación y sacarlos a todos", expresó, recordando que nunca había vivido algo similar.
La isla se encuentra a poco menos de ocho minutos en lancha de tierra firme, una cercanía que facilitó el traslado de cientos de personas en un periodo tan corto.
Castillo comentó que todo ocurrió muy rápido, “como si hubiera habido una coordinación, lanchas iban y venían”. Mientras las lanchas trasladaban a las personas al otro lado, otros vehículos las esperaban para llevarlas hacia zonas más alejadas.
El mar sigue siendo motivo de preocupación
Diecinueve días después del sismo, el comportamiento del mar continúa entre las principales preocupaciones de los habitantes de Isla Cañas.
- Te puede interesar: Alcaldes piden al Gobierno construcción de casas y respuestas más rápidas para comunidades golpeadas por el sismo
De acuerdo con el representante del corregimiento, Demetrio Ríos, el día del sismo, el agua habría avanzado entre 50 y 70 metros más hacia el interior de la isla, en comparación con el punto al que llegaba durante las mareas altas.
Prueba de ello han sido las mareas de los dos últimos días, una de 15 y la otra de 16 pies, que inundaron parte de la isla, sobre todo por el sector del muelle.
Sin embargo, están a la espera de la marea prevista para este 28 de octubre, que alcanzaría los 17.1 pies, para así observar cómo se comporta el agua y tener una idea más clara de las nuevas condiciones del terreno.
La expectativa de Castillo también se centra en esa marea. Aseguró que anteriormente había visto cómo el agua ingresaba en algunos sectores, pero nunca había presenciado una situación como la que ocurre ahora.
“Yo nunca había visto que entrara tanto. Esta vez entró más por el lado del estero. Había pasado antes, pero poco; nunca como esta situación”, afirmó.
Otro motivo de inquietud es la apertura de un nuevo canal que, según los residentes, ha terminado por dividir la isla. Ríos señaló que, durante la última inspección que realizó en su lancha, observó que el canal tenía una profundidad de poco más de cuatro metros durante la marea alta y de alrededor de dos metros durante la marea baja.
El representante advirtió que, a largo plazo, la erosión, las corrientes marinas y los vientos podrían continuar afectando el terreno.
Una economía golpeada por la emergencia
Los efectos del sismo también alcanzaron las actividades económicas de la comunidad. Domínguez manifestó que el sector agrícola fue uno de los más perjudicados. En áreas donde antes había sembradíos de caña de azúcar, melón y sandía, ahora los terrenos están secos.
La comunidad está a la espera de evaluaciones que permitan determinar las pérdidas agrícolas, incluidos los daños en los cultivos de caña de azúcar, así como las afectaciones en las viviendas y las áreas impactadas por el ingreso del mar.
También están quienes, como Castillo, se dedicaban a la pesca y la agricultura, además de ofrecer recorridos turísticos. Esta última actividad se ha visto mermada por la emergencia y la disminución en la llegada de visitantes.
Para el representante Ríos, es necesario contar con el respaldo del Gobierno para realizar una evaluación integral y definir las acciones que permitan recuperar la isla.
Necesitamos ese apoyo por parte del Gobierno. Necesitamos hacer una evaluación compleja, bien definida, para ver entonces qué es lo que va a suceder”, expresó.
En tanto, el secretario de Metas, José Ramón Icaza, durante la conferencia de prensa del Concejo de Gabinete, dijo que a partir de este miércoles iniciarían las inspecciones. Adelantó que, ante los escenarios de inundaciones de los últimos días, se ha dado la instrucción de localizar un terreno para la construcción de las residencias de las personas que serán trasladadas de Isla Cañas hacia tierra firme en caso de que estas condiciones persistan.
Una comunidad que espera respuestas
Pese a los daños y la incertidumbre sobre el futuro de la isla, Ríos destacó que durante la evacuación de sus habitantes no se registraron pérdidas de vidas humanas.
“Lo importante es que no hubo ningún afectado, no perdimos ninguna vida y todos pudimos salir”, manifestó.
Mientras tanto, los moradores esperan poder volver pronto a su isla, allá donde dejaron sus tierras, sus pertenencias y donde está el anhelo de empezar de nuevo.
El temblor dejó en evidencia las debilidades estructurales en el interior del país, pero también el corazón valiente y solidario de este grupo de lancheros que decidió no dejar a nadie atrás pese al miedo de lo que podría ocurrir.