El policía caníbal: la historia del hombre condenado por compartir sus perversas fantasías

Una historia que paralizó una ciudad y acaparó los titulares de los medios de comunicación
Una historia que paralizó una ciudad y acaparó los titulares de los medios de comunicación / Google

Los sueños y fantasías son parte innata del ser humano y muchas veces nos sirven de guía para alcanzar objetivos profesionales. Pero ¿qué pasa cuando los sueños se convierten en oscuros deseos y dejan al descubierto ideas perversas?

Gilberto Valle era un oficial de la policía de Nueva York con un título de psicología, una esposa dedicada y una bebé recién nacida. Una vida relativamente normal, hasta que sus más perversos deseos fueron descubiertos y su mundo se derrumbó.

Esta es la historia del 'Policía caníbal'

Un día, la laptop de Gilberto se dañó por lo que le pidió la computadora a su esposa, Kathleen Mangan-Valle. Con el tiempo Kathleen se dio cuenta que su esposo pasaba demasiado tiempo en línea, por lo que decidió instalar un software espía ya que sospechaba que estaba teniendo una aventura amorosa con otra mujer.

Pero ni en sus peores pesadillas, se imaginó lo que iba a encontrar.

Además de imágenes de mujeres torturadas y agredidas sexualmente, descubrió búsquedas en línea de frases como "cómo secuestrar a una mujer", "recetas de cocina con carne humana" y "esclavitud blanca".

También había publicado en un foro web dedicado a fetiches sexuales relatos detallados de agresión sexual y canibalismo bajo el nombre de usuario "Girlmeat hunter" (cazador de carne de chica).

Por si fuera poco, su esposo había estado charlando en línea con otros hombres sobre dónde, cómo y con qué exactamente raptar, matar y comerse a mujeres que conocía, entre ellas amigas de la universidad, una adolescente local y ella misma.

Las "fantasías sexuales depravadas y misóginas acerca de su esposa, excompañeras universitarias y conocidas sin duda reflejaban una mente enferma"

Magan-Valle no daba crédito a lo que encontró y huyó despavorida a la casa de sus padres, se había comunicado con la Oficina Federal de Investigaciones, y les había dado acceso a su computadora portátil y a otra computadora en su casa.

As imple vista Gilberto Valle se veía con un padre de familia normal
As imple vista Gilberto Valle se veía con un padre de familia normal / Google

Valle fue acusado de conspirar en internet para secuestrar, violar, matar y canibalizar a mujeres víctimas y de haber utilizado una base de datos federal para buscar la información de contacto de varias de las mujeres.

"Me iban a atar los pies y me cortarían la garganta, y disfrutarían viendo la sangre brotar", dijo, sollozando, en el estrado de los testigos durante el juicio que se le hizo a su esposo en febrero de 2013.

La evidencia era irrefutable.

En charlas en la web oscura había discutido hasta los más mínimos detalles de las estrategias para cometer los crímenes.

Valle fue declarado culpable de "conspiración para secuestrar" y "realizar una búsqueda informática no autorizada de una base de datos federal", y fue encarcelado, a pesar de que nunca hizo ninguna de las cosas que describió, solo escribió sobre ellas.

Pero hay quienes no están de acuerdo con la sentencia, pues el hombre nunca ejecutó lo que sus pensamientos dictaban.

Por sus fantasías perversas, Gilberto Valle fue nombrado el Policía caníbal
Por sus fantasías perversas, Gilberto Valle fue nombrado el Policía caníbal / Google

¿Culpable por fantasear?

La defensa no negó que las pruebas fueran verídicas. Es más, concordó con que eran impactantes y espantosas… como salidas de una película de terror.

Sin embargo, tenían otra cosa en común con los filmes de horror: "Son pura ficción. Son unas fantasías aterradoras", señaló la abogada Julia L. Gatto.

Ese caso, alegó, ponía a prueba "principios fundamentales, la libertad de pensar, la libertad de decir, la libertad de escribir incluso los pensamientos más oscuros de nuestra imaginación".

Y es que, a pesar de todo lo hallado, no había evidencia de que alguna de las mujeres mencionadas por el oficial Valle hubiera sufrido ni la más mínima agresión.

Acaso ¿no es lo mismo que hacen los autores y libretistas de libros, películas y series de televisión que son tan exitosas?

Es cierto que a diferencia de ellos, Valle y los otros con quienes compartía sus pensamientos lo hacían porque les excitaba sexualmente imaginar esas situaciones.

Pero Valle fue declarado culpable, no por escribir lo que imaginaba, sino por escribir correos electrónicos para confabular con otros un crimen.

Lo que cometió fue un "delito incipiente", que es lo que más se acerca a los delitos de pensamiento en lugares como Estados Unidos, que fue donde se le juzgó.

Valle junto a su familia y abogados después que se anulara el veredicto de culpable
Valle junto a su familia y abogados después que se anulara el veredicto de culpable / Google

Anulación del veredicto

No obstante, 21 meses después un juez de apelación anuló el veredicto original.

Ni siquiera los detallados planes convencieron al juez Paul Gardephe de privarlo de su libertad.

"Ningún jurado razonable podría haber concluido que Valle realmente pretendía secuestrar a una mujer en esa fecha", concluyó el juez.

"Sólo es culpable de tener pensamientos muy poco convencionales", dijo, sonriendo, su abogada Julia Gatto, a la salida del juzgado ese día de julio de 2014.

En 2016, se publicó un libro llamado "Raw Deal: The Untold Story of 'Cannibal Cop'" (Injusticia: la historia jamás contada del "policía caníbal"). El coautor era Gil Valle y el subtítulo era "Una memoria".

La editorial Wildblue Press juzgó necesario escribir un prólogo en el que explica las razones para publicarlo, señalando que sentía, como la mayoría de la población, repulsión ante el tratamiento a las mujeres en las fantasías del autor.

Desde entonces, Valle ha publicado cuatro novelas; ahora vende lo que antes escribía en secreto.

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