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Hombre con más del 90% del cuerpo y sus ojos tatuados pierde repentinamente la visión

Los especialistas descartaron un derrame cerebral y determinaron que sus ojos parecían encontrarse en buenas condiciones.

Foto ilustrativa de un tatuador / Pixabay (ilovetattoos)

Matthew Whelan, conocido como King Of Ink Land King Body Art The Extreme Ink-Ite, vivió un episodio que encendió las alarmas sobre su salud.

El británico de 46 años, reconocido por tener más del 90 % de su cuerpo cubierto de tatuajes y ambos globos oculares pigmentados de negro, perdió repentinamente la visión mientras se encontraba en la calle.

“Me quedé temporalmente ciego durante unos 40 minutos”, relató Whelan a Need To Know. “Fue muy aterrador”. Cuando comenzó a recuperar la vista, todavía percibía las imágenes borrosas y, además, sufrió un intenso episodio de vértigo que le impedía desenvolverse con normalidad.

La situación alcanzó tal intensidad que no pudo utilizar su teléfono para solicitar ayuda. “Fue tan grave que no podía usar mi teléfono, así que tuve que hacer señas a unos agentes de policía en la carretera principal”, explicó el británico, quien posteriormente fue sometido a varias horas de evaluaciones médicas.

Los especialistas descartaron un derrame cerebral y determinaron que sus ojos parecían encontrarse en buenas condiciones. Sin embargo, la causa de la pérdida temporal de visión no pudo establecerse, según su relato. El caso presentó además una circunstancia inusual para el médico que lo atendió: nunca había examinado a un paciente con tatuajes en la esclerótica, la zona blanca del ojo.

Whelan tiene ambos ojos teñidos de negro como parte de las numerosas modificaciones corporales realizadas durante décadas. Hace dos años también recibió un diagnóstico de cataratas en ambos ojos. Él sostiene que esa condición no fue causada directamente por los tatuajes oculares, aunque reconoce que sus modificaciones podrían complicar determinadas alternativas terapéuticas si su salud visual empeora.

Tras el episodio, ha reducido el tiempo frente al teléfono y utiliza gafas destinadas a bloquear la luz azul. También padece vértigo posicional paroxístico benigno, trastorno que puede producir mareos intensos, especialmente al cambiar de posición. Whelan explicó que fue sometido a una cirugía de oído hace más de diez años y posteriormente comenzó a experimentar estos síntomas.

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Su historia con las modificaciones corporales comenzó mucho antes. Fascinado por los tatuajes desde los nueve años, recibió el primero a los 16. Aquella experiencia terminó con una infección y síntomas similares a los de la gripe. “Casi todo lo que podía salir mal salió mal”, recordó en una entrevista concedida a The Independent en 2017.

Pese a ese comienzo, continuó transformando su cuerpo hasta convertirse en una figura conocida dentro del mundo del tatuaje extremo. Además de cubrir prácticamente toda su piel y tatuarse los ojos, se sometió a procedimientos como la división de la lengua, extracción de los pezones, modificaciones en orejas y rostro e implantes bajo la piel. Incluso llegó a considerar la amputación de una extremidad.

El problema visual ocurrió precisamente cuando había retomado sus transformaciones después de cuatro años sin tatuarse. En junio de 2026, tras terminar de pagar su hipoteca, celebró haciéndose en la mano un tatuaje de su querido bulldog inglés.

Whelan todavía planea continuar su proyecto corporal y cubrirse la espalda, aunque reconoce que el incidente modificó su percepción sobre los riesgos. “Me ha hecho despertar y darme cuenta de que debo tener cuidado con lo que hago a continuación”, afirmó. “Sé lo que estoy haciendo. Si juego con fuego, tendré que afrontar las consecuencias”.

El episodio deja al británico pendiente de su salud ocular mientras continúa evaluando sus futuras modificaciones corporales. Aunque las pruebas descartaron inicialmente un accidente cerebrovascular, el origen de aquellos 40 minutos sin visión permanece sin una explicación médica definitiva por ahora.

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