Las voces díscolas del Parlamento chino

Zhang Guoli, actor y productor, criticó en un panel de la CCPCCh la serie de trabas oficiales y la censura para hacer televisión.
Zhang Guoli, actor y productor, criticó en un panel de la CCPCCh la serie de trabas oficiales y la censura para hacer televisión. / EFE
Efe
10 de marzo 2016 - 10:37

El obligado consenso que suele imperar en las llamadas "dos sesiones", las citas anuales de los equivalentes a la cámara baja y alta de China, se ha visto alterado este año por las críticas de algunos miembros y de varios medios locales.

En un ambiente en el que habitualmente prima la unanimidad de las manifestaciones públicas, con el guión de las reuniones del encuentro político más importante del año vigilado con recelo por las autoridades comunistas, estas notas discordantes son muy inusuales.

Con el régimen preocupado en extremar las medidas de seguridad en todo Pekín para que nadie altere las sesiones que se celebran durante dos semanas en el Gran Palacio del Pueblo, sede del Legislativo, las voces discordantes han venido, sin embargo, del interior de las reuniones.

Varios miembros de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), lo que podría asemejarse al Senado del país, se han salido del guión y han aprovechado la ocasión para exponer peticiones más heterodoxas.

Uno de ellos, Jiang Hong, profesor de Finanzas de la Universidad de Shanghái y miembro de la CCPPCh, ha advertido que podría realizar una propuesta a la Asamblea Nacional Popular (ANP, la cámara baja) para que se asegure el derecho a la libertad de expresión, según dijo esta semana al diario oficial Global Times.

El docente ve "completamente inaceptable" que una entrevista que concedió la pasada semana a la conocida revista financiera Caixin, en la que defendía el derecho a expresarse, fuera bloqueada en algunas redes sociales y retirada de la web de ese medio por orden de las autoridades.

Tras retirar la entrevista en chino, Caixin colgó en su web en inglés un nuevo artículo que denunciaba la censura, acompañado por una fotografía de unos labios precintados, y entrevistaba otra vez a Jiang, quien reiteraba su postura.

Aunque ese segundo artículo también desapareció después, diarios oficiales como el Global Times se hicieron eco de la historia y antiguos textos de Jiang comenzaron a circular encriptados por las redes sociales.

Otro miembro del órgano consultor, Zhu Zhengfu, vicepresidente de la Asociación de Abogados de China, alzó antes que Jiang la voz para pedir el fin de las confesiones televisadas de sospechosos, una reminiscencia maoísta que se ha vuelto habitual en los últimos meses en el país.

"Una confesión hecha en televisión no es equiparable a una confesión legítima ni implica que esa persona sea culpable", subrayó Zhu, según publicó también Caixin.

Quizás lo más inesperado ha sido que el portavoz del Comité Nacional de la CCPCCh, Wang Guoqing, fuera citado por prensa local pidiendo más transparencia.

"Siempre y cuando no afecte a la seguridad nacional y a la situación general, ¿por qué tenemos que evadirnos de algunas preguntas?", se preguntó Wang a comienzos de mes.

El rotativo oficial China Daily publicaba a colación una inusual editorial en la que ensalzaba el ejercicio de "apertura" y remarcaba su "deseo de verlo repetido mil veces y escrito en textos gubernamentales".

Además, Zhang Guoli, actor y productor, criticó en un panel de la CCPCCh la serie de trabas oficiales, tanto logísticas como censoras, a las que los estudios tienen que enfrentarse para que se aprueben sus producciones de cine o televisión.

Si bien en términos cuantitativos el número de voces críticas es aún residual, ya que las "dos sesiones" suman unos 5.000 miembros, es significativo que ocurran en medio de una serie de medidas de endurecimiento ideológico y represión a las libertades por parte del Gobierno chino.

También lo es su acogida por parte de algunos medios, después de que a finales de febrero, poco antes de las sesiones que arrancaron el 5 de marzo, el presidente chino, Xi Jinping, visitó hizo una ronda por las redacciones de varios medios de comunicación oficiales para pedirles "lealtad absoluta".

Entre tanto, una lista de supuestos "temas prohibidos" a los medios chinos durante las sesiones por parte de Pekín, como la contaminación o las bromas sobre propuestas de los legisladores, se filtró el pasado fin de semana a las redes sociales, según China Digital Times, una web con sede en EEUU.

Una lista en la que quizás ahora las autoridades lamentan no haber incluido las propias sugerencias de los "diputados" y "senadores" chinos.

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