Imperdonable: Corazón Negro
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Los cubanos acogieron este lunes con cautela el inminente arribo de un cargamento de petróleo ruso, en medio del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos.
El buque Anatoly Kolodkin, sujeto a sanciones estadounidenses y con 730,000 barriles de crudo, es el primer cargamento que Cuba recibe desde inicios de enero, cuando la administración de Donald Trump impuso un bloqueo petrolero de facto que ha dejado casi paralizada su economía.
La decisión de Washington de permitir este envío desde Rusia evita una confrontación directa con Moscú y representa un alivio temporal para la población, que enfrenta apagones prolongados, escasez de transporte público e inflación.
“De lo más bien que lo vamos a recibir, no sabes la falta que nos hace ese petróleo”, expresó Rosa Pérez, una jubilada de 74 años en la bahía de Matanzas, donde se espera el arribo del buque.
“Ojalá que vinieran muchos más”, añadió, al referirse a los constantes apagones y la necesidad de cocinar con carbón.
Otros ciudadanos, sin embargo, se muestran más escépticos. “Es un alivio, pero no es la solución”, afirmó el pensionado Orlando Ocaña. En la misma línea, el jardinero Raúl Pomares consideró que el cargamento es “una minucia para lo que necesita este país”.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que Rusia considera su deber apoyar a Cuba como aliado estratégico, y confirmó que hubo contactos con Washington sobre el envío.
El expresidente Donald Trump declaró que no tiene “ningún problema” con el envío de petróleo ruso a Cuba, pese a haber bloqueado previamente suministros provenientes de Venezuela y otros países.
“Cuba está acabada... consigan o no un barco de petróleo, no va a importar”, afirmó.
No obstante, la Casa Blanca aclaró que la llegada del buque no representa un cambio en la política de sanciones. “No ha habido un cambio formal”, indicó la portavoz Karoline Leavitt.
La crisis energética en la isla se intensificó tras la suspensión del suministro venezolano, uno de sus principales apoyos históricos.
En paralelo, México informó que mantiene conversaciones con empresas interesadas en comprar combustible a Pemex para su posterior venta a compañías cubanas.
Cuba produce cerca de 40,000 barriles diarios de crudo pesado, utilizados en sus plantas termoeléctricas. Sin embargo, depende de la importación de diésel y gas licuado (GLP).
Expertos estiman que el cargamento ruso podría convertirse en unos 250,000 barriles de diésel, suficientes para cubrir la demanda nacional durante aproximadamente 12 días.
El procesamiento del crudo tomaría entre 15 y 20 días, y su distribución entre 5 y 10 días adicionales.
El gobierno deberá decidir si destina este combustible a la generación eléctrica o al transporte, sectores clave para el funcionamiento del país.
Desde finales de 2024, Cuba ha registrado siete apagones nacionales, dos de ellos en el último mes, lo que ha provocado protestas poco habituales en la isla.