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Colombia: Imputarán a chofer de autobús incendiado

Ap
20 de mayo 2014 - 05:36

La fiscalía colombiana imputará cargos por homicidio culposo agravado al conductor del autobús en el que murieron 32 niños incinerados en un pueblo de la costa Caribe, se informó oficialmente el lunes.

Además del chofer detenido, Jaime Gutiérrez, se le atribuirá el mismo delito a quien contrató el servicio de transporte, Manuel Salvador. Ambos serán presentados ante un juez en las próximas horas en la ciudad de Santa Marta, departamento de Magdalena, 750 kilómetros al norte de Bogotá.

La tragedia ocurrió el domingo en Fundación, un municipio de la costa del Caribe cercano a la villa natal del fallecido Nobel Gabriel García Márquez, la famosa Aracataca.

Versiones extraoficiales indican que el conductor habría manipulado gasolina en el interior del vehículo, que terminó en llamas.

"Esa es una versión que se maneja por parte de las personas que estuvieron cerca (del accidente) y de los niños que están en los hospitales de Fundación", dijo en entrevista telefónica con The Associated Press la alcaldesa de esa localidad, Luz Estella Durán.

La alcaldesa contó que, según algunas versiones, había un bidón de gasolina dentro del vehículo "y que habría sido manipulada, pero el tema por parte de las autoridades no es oficial".

Según la Fiscalía General, "el conductor del bus, antes del accidente, habría realizado la conversión de gas a gasolina del vehículo, mientras los niños se encontraban en el vehículo. No obstante, las causas de la explosión son objeto de investigación".

El incendio del autobús dentro del casco urbano ocurrió cuando los niños regresaban a casa después de participar en actividades bíblicas impartidas en uno de los cinco centros de la Iglesia evangélica pentecostal en la zona, detalló la alcaldesa Durán.

La funcionaria explicó que la audiencia judicial del conductor no se realizó en Fundación para evitar eventuales problemas de orden público. Para blindar el pueblo de cara a la misa de exequias, prevista para el miércoles, se prohibió la venta e ingesta de licor en lugares públicos y se pidió a la policía antidisturbios que hiciera presencia con 100 hombres.

El abuelo de Luisa Fernanda Tapias, una de las víctimas, recordó que a los niños "los recogieron antes de las 9 de la mañana en el bus... para llevarlos al culto y cuando regresaban pasó lo que pasó".

"Tengo roto mi corazón... murió mi nieta y seis sobrinos, y resultaron heridos dos sobrinos más", dijo por teléfono a la AP Nelson Tapias, un comerciante de 54 años.

Los familiares muertos de Tapias tenían entre 1 y 12 años.

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