Cinco años después, Rusia niega toda implicación en el derribo del MH17

Jennifer Hurst, miembro del Equipo de Investigación Conjunto (JIT), en la presentación de los resultados de la investigación del accidente del avión de Malaysia Airlines, ocurrido en el este de Ucrania en 2014 / EFE
Efe
16 2019 - 07:03

Cinco años después del derribo del Boeing 777 de Malaysia Airlines sobre el este de Ucrania, que causó la muerte a sus 298 ocupantes, Rusia persiste en negar su implicación en la tragedia y rechaza la investigación internacional que apunta directamente a tres de sus ciudadanos y a un ucraniano.

El principal argumento de Moscú para negar legitimidad a la investigación internacional llevada a cabo por cinco países (Ucrania, Holanda, Australia, Bélgica y Malasia) es que en ella no participan expertos rusos.

La postura del Kremlin se basa en que "difícilmente se puede aceptar una investigación sin la participación de Rusia", declaró el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov.

Y es que para Moscú desde el comienzo la investigación se ha politizado, motivo que esgrimió en julio de 2015 para vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU la creación de un tribunal internacional para juzgar a los presuntos responsables del ataque contra el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, que volaba entre Amsterdam y Kuala Lumpur.

Además, Rusia ha rechazado los dos principales argumentos de la comisión de investigación: que el misil -de la clase Buk- que abatió el aparato fuera lanzado desde una zona controlada por los separatistas prorrusos y que la lanzadera hubiera sido transportada desde Rusia, adonde habría regresado después del derribo del Boeing.

Desde el primer minuto, las autoridades de Ucrania acusaron a los separatistas prorrusos del ataque contra la aeronave, que se produjo sobre el territorio que estos controlaban.

Momentos después del derribo del Boeing, el jefe militar de los separatistas, el ruso Ígor Guirkin (alias Strelkov), anunció por todo lo alto que habían destruido en vuelo un avión de transporte militar ucraniano AN-24, del que nunca más se tuvo noticia.

Precisamente, Guirkin y tres de sus subordinados fueron señalados por el Equipo de Investigación Conjunta (JIT, en sus siglas en ingles) como sospechosos del derribo del avión malasio.

Las declaraciones de Guirkin fueron recogidas por la televisión rusa, que poco después informó de que se trataba de una avión de pasajeros, y a partir de ese momento los medios y autoridades rusas se prodigaron en versiones, algunas de ellas disparatadas, sobre lo ocurrido.

"Provocación de la CIA", "Era un avión cargado de muertos; no llevaba pasajeros", "Derribado por un caza ucraniano", fueron algunas de las hipótesis adelantadas no solo por periodistas, sino por especialistas militares rusos.

Hasta el presidente de Rusia, Vladímir Putin, aludió a las declaraciones de un supuesto controlador aéreo español que dijo haber visto a dos cazas ucranianos volando junto al avión de pasajeros, que resultaron ser falsas.

"Según nuestros especialistas y expertos, no solo de los servicios secretos, y también peritos balísticos, el impacto fue en la cola de avión. Y si es así, fue desde el lado donde se encontraban los sistemas de defensa antiaérea del ejército ucraniano", afirmó Putin en un documental reciente rodado por Oliver Stone.

Junto a Guirkin, coronel retirado del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), serán procesados los militares retirados rusos Oleg Pulátov y Serguéi Dubinski y el ciudadano ucraniano Leonid Járchenko.

El caso será llevado a la Justicia holandesa antes de fin de año y el 9 de marzo de 2020 se celebrará la primer vista del juicio, que será en ausencia, ya que Rusia no extradita a sus ciudadanos y Járchenko reside en el territorio controlado por los separatistas en el este de Ucrania.

"No quiero ni comentarlo. Ni yo ni otros milicianos tuvimos nada que ver", dijo Guirkin a la prensa el mismo día que fue señalado como uno de los cuatro sospechosos del derribo del Boeing 777, y agregó que no piensa declarar ante la Justicia holandesa.

El JIT ha anunciado que sus labor continuará hasta "aclarar la cadena de responsabilidades" para establecer a todas las personas involucradas en el proceso de toma de decisiones del derribo del MH17.

Ucrania a su vez entregó la semana pasada las primeras pruebas recabadas por Kiev a Holanda, después de que ambos países acordaran hace dos años cooperar en la investigación.

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