Extremistas islámicos se afianzan en Siria

Extremistas islámicos se afianzan en Siria
AP/Beirut
29 2014 - 08:37

En momentos en que Estados Unidos ataca posiciones del Estado Islámico en Irak, el mismo grupo extremista está capturando nuevo territorio en Siria con audacia creciente.

Allí, en su base de poder, el Estado Islámico controla miles de kilómetros cuadrados de territorio, que incluye la mayor parte de la región petrolera de Siria. En las zonas bajo su control, el grupo ha instaurado un complicado sistema de gobierno que supervisa todos los aspectos de la vida diaria.

Estados Unidos ha comenzado vuelos de vigilancia sobre Siria, como posible preludio de ataques aéreos contra el Estado Islámico. El general de ejército Martin Dempsey, jefe del estado mayor conjunto de las fuerzas armadas estadounidenses, ha dicho que el grupo no puede ser derrotado "sin lidiar con esa parte de la organización que reside en Siria".

MAGNITUD Y ALCANCES

De acuerdo con algunos cálculos, el Estado Islámico ocupa ahora una tercera parte del territorio sirio. Ha consolidado su poder sobre una impresionante sección de territorio, desde el extremo occidental en las afueras de la ciudad de Alepo, por el norte de Siria y la mayoría del este. Se extiende a la mayoría de las áreas suníes del norte y el occidente de Irak, justo hasta las afueras de Bagdad. Ese terreno incluye los campos de petróleo de la provincia oriental siria de Deir el-Zour y partes de Hassakeh. Incluye además partes de la provincia de Alepo, entre ellas las ciudades de Manbej y al-Bab, donde las banderas negras del grupo ondean sobre los edificios gubernamentales y en las plazas centrales. Al controlar territorio de ambos lados de la frontera, el grupo puede mover soldados, armas y suministros entre Siria e Irak con facilidad.

CAPITAL DEL CALIFATO

La capital declarada por el Estado Islámico es Raqqa, una ciudad de 500.000 habitantes en el noreste de Siria sobre el río Éufrates. Combatientes extranjeros, algunos acompañados por sus familias, han acudido a Raqqa desde todas partes del mundo. Aunque siempre ha sido una ciudad conservadora con una fuerte presencia tribal, antes era un centro comercial floreciente, caracterizado por su diversidad. Hoy la patrullan durante las 24 horas del día unos escuadrones conocidos como la Hisba, gente armada, vestida con túnicas largas, que imponen la observancia estricta del islam. Han prohibido la música y el tabaco y las mujeres deben estar totalmente cubiertas. Se han realizado decapitaciones en la plaza pública de los violadores de la ley islámica, la shariá. Algunos cadáveres han sido crucificados. Se han eliminado la filosofía, la química y otras materias de los programas escolares.

RECURSOS Y GOBIERNO

El grupo controla todos los principales campos petroleros del este de Siria, entre ellos el Omar, el más grande del país, con una capacidad de producción de 75.000 barriles diarios. Activistas dicen que el grupo ha reanudado la extracción y obtiene recursos de la venta del crudo a precios inferiores a los del mercado, exportando a Irak y Turquía a través de intermediarios con buques cisterna. Otras fuentes de ingresos son tres importantes cruces fronterizos, silos de cereales y la represa aal-Furat, la más grande del país. En dos años el Estado Islámico se ha arraigado en partes de Siria e instaurado un sistema de gobierno con oficinas administrativas, cortes islámicas y policía de tránsito.

FUERZA MILITAR

El grupo es una potencia militar en Siria y enfrenta a cualquiera que se interponga en su camino. Desde principios de año está embarcada en una guerra de desgaste con los rebeldes que reciben el respaldo de occidente. Ha tomado sus puestos de avanzada y ocupado aldeas y poblaciones una por una mediante la fuerza y la intimidación. Cientos de personas han muerto en estos enfrentamientos que restan fuerza al objetivo principal de la rebelión, que es el derrocamiento del presidente Bashar Assad. Últimamente los yihadistas han volcado su atención a las fuerzas de Assad, a las que arrebataron la base aérea de Tabqa en la provincia de Raqqa y otras instalaciones militares. Tras la ofensiva relámpago en Irak, el grupo desplazó tanques, cañones, transportes blindados y misiles tierra-tierra a Siria, donde recientemente los exhibió en un desfile en Raqqa. Se cree que la mayoría de sus líderes están en Siria, entre ellos el checheno Omar al-Shishani, uno de sus jefes militares más destacados.

LAS MEDIDAS DE ASSAD

Assad incrementó últimamente los ataques aéreos a los baluartes del Estado Islámico, tal vez para evitar la intromisión estadounidense y demostrar que es capaz de llevar a cabo la tarea, apareciendo como socio de la comunidad internacional. El gobierno sirio ha abierto la puerta a la posible cooperación con Washington para contener al Estado Islámico, pero dice que cualquier ataque debe ser coordinado con Damasco. Es un problema para Estados Unidos, que corre el riesgo de aparecer alineado con Assad después de promover su derrocamiento durante años. Un ataque estadounidense al Estado Islámico en Siria podría aparecer como un apoyo a Assad a expensas de los que tratan de derrocarlo. Los eventuales ataques aéreos estadounidenses se concentrarían probablemente en zonas cercanas a la frontera con Irak y los campos de entrenamiento en Raqqa, donde la defensa aérea de Assad es prácticamente inexistente.

COMPLICACIONES

Los ataques aéreos estadounidenses serían mucho más complicados en Siria que en Irak, donde tienen la aprobación de Bagdad y donde los frentes de guerra son mucho más nítidos. En Siria, una multitud de actores militares opera en estrecha proximidad: el Estado Islámico, el Frente Nusra afiliado a al-Qaida, los rebeldes respaldados por Occidente y las fuerzas del gobierno. Los rebeldes con apoyo occidental han exhortado a Washington a que extienda sus ataques aéreos al Estado Islámico, pero hay grupos intransigentes en Siria que se oponen a cualquier intromisión estadounidense.

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