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Nicolás Maduro entró hoy en una sala abarrotada de un tribunal federal de Nueva York con los hombros hacia atrás. Miró a la galería y saludó en español antes de declarar al juez: "Soy inocente".
El depuesto presidente venezolano, vestido con una camisa oscura sobre el traje naranja de presidiario, aseguró que las fuerzas estadounidenses lo habían secuestrado y dijo ser un prisionero de guerra.
"Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país", afirmó Maduro en una audiencia de 30 minutos. "No soy culpable", dijo sobre los cargos de tráfico de drogas y armas que enfrenta ante la justicia estadounidense.
Abogados, agentes y periodistas llenaron la sala revestida de madera y el suelo enmoquetado en azul de un tribunal de Manhattan.
Su esposa, Cilia Flores, vestida con un atuendo similar y con su cabello rubio recogido, se sentó junto a Maduro con uno de los tres abogados de la pareja entre ellos.
Dos alguaciles desarmados se situaron detrás de la pareja.
Una imagen que contrastaba con el exterior del juzgado, donde la policía condujo a la pareja en un auto blindado desde la prisión de Brooklyn hasta el tribunal de Manhattan. Allí la policía, fuertemente armada, había vallado el perímetro del edificio.
El juez estadounidense encargado del proceso contra Nicolás Maduro, Alvin Hellerstein, ha lidiado en su extensa carrera con casos espinosos, entre ellos juicios por los atentados del 11 de septiembre y por los malos tratos de prisioneros a manos de las fuerzas norteamericanas.
Nacido en Nueva York en 1933, este diplomado de la universidad de Columbia fue abogado militar en el seno del cuerpo jurídico de las fuerzas armadas entre 1957 y 1960.
Hellerstein trabajó después como abogado en el sector privado hasta 1998, cuando fue nombrado juez federal en el distrito sur de Nueva York por el presidente demócrata Bill Clinton.
El magistrado de 92 años se encarga desde 2011 del proceso por narcotráfico contra Hugo "El Pollo" Carvajal, exjefe de inteligencia militar venezolano, en el que aparece Maduro desde 2020.
Extraditado en 2023 desde España, Carvajal se declaró culpable en junio ante Hellerstein de narcoterrorismo en complicidad con un movimiento guerrillero colombiano y de importación de cocaína a Estados Unidos.
Su sentencia se conocerá el 23 de febrero.
Hellerstein ya condenó a otro acusado en este caso, el exgeneral venezolano Cliver Alcalá, a 21 años y ocho meses de prisión en 2024.
El juez también presidió juicios civiles vinculados a los atentados del 11 de septiembre de 2001, en casos sobre el trato de la CIA a detenidos acusados de "terrorismo" o sobre abusos infligidos a presos de cárceles estadounidenses en Irak y Afganistán.
El magistrado también se encargó del juicio en el que el banco francés BNP Paribas fue declarado en octubre cómplice de atrocidades en Sudán, al haber organizado transacciones comerciales cuyos ingresos financiaron al ejército y a las milicias del régimen.