Periodista guatemalteco Zamora denuncia que justicia de su país es una ‘estructura criminal’
Zamora, de 69 años, fue arrestado en 2022 tras publicar en el extinto diario El Periódico, del cual es fundador, casos de corrupción que salpicaban al entonces presidente Alejandro Giammattei (2020-2024).
El reconocido periodista guatemalteco José Rubén Zamora asegura que la justicia de su país actúa como una "estructura criminal", y dijo que estuvo dispuesto a morir para defenderse de la crueldad "fascista" mientras se encontraba en la cárcel.
En entrevista con AFP en su casa en Ciudad de Guatemala, donde cumple arresto domiciliario tras salir de prisión hace dos semanas, Zamora admite que será difícil desmontar el "pacto de corruptos" entre políticos y empresarios que a su entender manipula el sistema judicial para proteger actividades criminales.
Zamora, de 69 años, fue arrestado en 2022 tras publicar en el extinto diario El Periódico, del cual es fundador, casos de corrupción que salpicaban al entonces presidente Alejandro Giammattei (2020-2024). En total ha cumplido unos tres años de prisión efectiva, más casi seis meses de detención domiciliaria.
Giammattei es cercano a la cuestionada fiscal general Consuelo Porras, cuyo mandato finaliza en mayo.
Acusado de lavado de dinero, pero considerado por organismos internacionales como un "preso de conciencia" por sus denuncias, el periodista cree que las elecciones judiciales en marcha para renovar instituciones clave como la Fiscalía apenas lograrán recortar el poder de ese entramado.
PREGUNTA: ¿Cómo ve la posibilidad de volver a prisión?
RESPUESTA: La veo muy real. He estado preparándome para que, si eso sucede, estar listo. Siento que me regresen le hace más daño al sistema judicial, (pero) si esa es mi contribución para que el mundo se dé cuenta que aquí tenemos una narco-clepto-dictadura, sobre todo judicial, entonces me siento feliz de ir.
P: ¿Cree que en estas elecciones se pueda vencer al llamado pacto de corruptos?
R: Se puede lograr un equilibrio precario y que pueda haber un respiro, pero si no hay refundación (del Estado) va a haber una regresión En dos años (cuando el presidente socialdemócrata Bernardo Arévalo finalice su mandato) lo más seguro es que puedan regresar estos 'radicaloides', pero es bueno que sepan que la gran mayoría de guatemaltecos no les tienen miedo.
P: ¿Cuál cree que es la intención de la fiscal, sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea, al buscar su reelección o ser electa magistrada de la Corte de Constitucionalidad?
R: Ella necesita inmunidad (pero) la tiene cuesta arriba. Ya vimos la locura que se les ocurrió con la elección donde ganó Arévalo, que se inventaron un supuesto fraude. Yo me imagino que algo como eso van a hacer.
P: ¿Guarda algún resentimiento contra la fiscal y quienes están detrás de sus casos?
R: No, pienso que para enderezar la justicia (...) habrá que perseguirlos penalmente. Y estoy seguro que no solo yo. Los demás que han sufrido cosas, con o sin rencor, los vamos a seguir.
Su comportamiento es frenético, histérico, (de) odio, querer estigmatizar. Eso solo lo hemos visto con los fascistas nazis. Han estado al borde de pasar la frontera de esta persecución despiadada, pero para acabarte y asesinarte civilmente, tu honra (...) y aniquilar con un placer enorme tu presunción de inocencia, destruir tu patrimonio, tu familia. Solo pueden ser enfermos. Se han comportado como una estructura criminal.
P: ¿Qué ha sido lo más duro de la prisión?
R: (En los primeros días) aparecieron unas 40 personas con unos troncos y le daban a la puerta. Decían: 'le vamos a quebrar el culo (matar) a este hijo de la gran puta'. Entonces, pegué las literas, subí ahí (...) todo lo que pude. Y me puse con una escoba. Dije, aunque sea el primero, le doy un par de escobazos. Estaba dispuesto a morirme ahí.
P: ¿Cómo está su salud?
R: Mentalmente estoy bien. Siempre he tenido muy buena memoria (...) El impacto fue tan fuerte al principio (perdió unos 20 kilos de peso, ndlr) que me llevaron un diario escrito (con una foto suya, ndlr) y dije: "¿Quién es ese señor? Parece una calavera". Era yo.
P: ¿Por qué no optó por el exilio?
R: Querían decir (...) que era un delincuente y que por eso hui. Entonces yo me quedé y solo saldría de manera definitiva o parcial el día que mi honra esté clara de manera categórica. Soy inocente, no me han probado ninguna cosa.
P: ¿Qué significó cerrar El Periódico?
R: Siempre busqué un medio independiente, veraz, irreverente, capaz de correr riesgos si tenía sentido; riesgos, incluso, de que lo pudieran matar a uno. Yo lo veía como un agente de cambio, que teníamos que entender las reglas de juego y modificarlas.
Sentí que fue tan rápido (el cierre por motivos económicos cuando estaba preso), fue una agonía tan corta. Sentí como que me arrancaron sin anestesia el cerebro y el corazón, pero lo fui superando.