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Ciudad de Panamá, Panamá/La desaparición inmediata de la antigua Zona del Canal fue uno de los resultados fundamentales de los Tratados Torrijos-Carter, destacó Adolfo Ahumada al recordar los momentos más complejos de la negociación, a 49 años de la firma de los acuerdos.
Aunque la transferencia de la administración de la vía interoceánica a Panamá tuvo que esperar 23 años y las instalaciones militares estadounidenses fueron cerrando progresivamente hasta el 31 de diciembre de 1999, Ahumada explicó que la estructura política y administrativa de la Zona del Canal desapareció desde la entrada en vigor de los tratados.
Fíjese que el Tratado de la Administración del Canal por parte de Panamá tuvo que esperar veintitrés años. Las instalaciones militares fueron desapareciendo poco a poco en un programa progresivo hasta el treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y nueve. Pero la Zona del Canal sí desapareció y se desplomó en forma inmediata, incluyendo la figura del gobernador, que era nombrado por el presidente de los Estados Unidos”, manifestó.
Ahumada calificó este punto como determinante dentro de las negociaciones y aseguró que Panamá no habría firmado los acuerdos si Estados Unidos hubiera conservado la Zona del Canal.
“Ese fue el factor clave en la negociación. Sin eso, Panamá no iba a firmar nada y aquí no estuviéramos”, afirmó.
Ahumada reveló que dos momentos pudieron provocar el fracaso de las negociaciones. Uno de ellos ocurrió el 5 de septiembre, apenas dos días antes de la firma de los tratados, durante una reunión en Bogotá.
Hubo dos puntos que, a mi juicio, pudieron haber dado por resultado el fracaso de la negociación. Uno fue que dos días antes del siete de septiembre, o sea el cinco, estábamos reunidos en Bogotá con el presidente de Colombia, Alfonso López. Estaba el de México, López Portillo; Michael Manley, de Jamaica; estaba el de Costa Rica, Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, dando y finiquitando los últimos puntos del Tratado del Canal, cuyos cuarenta y nueve años recordamos hoy”, relató.
Según Ahumada, Estados Unidos presentó una propuesta para que Panamá autorizara unilateralmente la ampliación del Canal hasta 2050, bajo la advertencia de que los senadores estadounidenses no ratificarían los tratados si el país no la aceptaba.
“Llegó una propuesta final de los Estados Unidos, según la cual los negociadores, los senadores norteamericanos, no iban a ratificar si Panamá no autorizaba a que Estados Unidos pudiera ampliar el canal de Panamá unilateralmente y que esa facultad fuera hasta el año dos mil cincuenta”, explicó.
La propuesta provocó el rechazo inmediato de la delegación panameña y llevó a considerar que el proceso podía fracasar.
“Entonces, por supuesto, eso produjo en la delegación panameña, sobre todo, una reacción inmediata, señalando que Panamá no podía aceptar semejante propuesta”, recordó.
Ahumada relató que, tras gestiones realizadas en Washington, el Gobierno estadounidense retiró el planteamiento.
Entonces se produjo una acción frenética en Washington. El embajador panameño en Washington era Gabriel Luis Galindo. Se encontraba acompañado por el gran intelectual Diógenes de la Rosa. Hablaron con el presidente Jimmy Carter. Carter comenzó a activarse con distintos senadores y, ya en horas de la noche, se recibió la información de que los Estados Unidos retiraban la propuesta”, expresó.
“Ese fue un punto culminante que recuerdo perfectamente porque teníamos que ir ya viendo cuáles eran las opciones que le podían quedar a la República de Panamá”, agregó.
El segundo momento de preocupación surgió con la enmienda presentada por el senador estadounidense Dennis DeConcini, relacionada con lo que ocurriría después de que Panamá asumiera la administración del Canal.
La otra fue, por supuesto, la enmienda que introdujo el senador Dennis DeConcini, de Arizona, sobre qué iba a suceder después que Panamá asumiera la administración del Canal”, señaló.
“El problema se resolvió a base de otras resoluciones del mismo Senado. Pero durante el momento en que se expidió, desde luego que hubo preocupación, mucha preocupación del lado panameño”, indicó.
Ahumada aseguró que, pese a los obstáculos, existía una posición invariable: la Zona del Canal debía desaparecer.
“Había una decisión firme de que la Zona del Canal tenía que desaparecer”, expresó.
Ahumada también planteó que Panamá debe conservar la rigurosidad y seriedad demostradas en la administración de la vía interoceánica.
“Hay que pensar en que hay que mantener la rigurosidad y la seriedad que hasta ahora ha tenido el Canal”, manifestó.
Recordó que el Tratado de Neutralidad establece que la ruta debe permanecer disponible para las embarcaciones de todos los países, tanto en tiempos de paz como de guerra.
“Ese tratado es el que señala que Panamá debe mantener el Canal abierto para todas las naves de todos los países en tiempos de guerra y en tiempos de paz”, explicó.
Ahumada consideró que esta obligación permite que Panamá contribuya a la paz en medio de un escenario internacional marcado por relaciones cada vez más complejas.
“En este momento Panamá tiene un papel, país pequeño, pero con el papel de contribuir con la paz internacional”, sostuvo.