Tratados Torrijos-Carter: 49 años del acuerdo que devolvió a Panamá la soberanía sobre el Canal

Un legado que se acerca a medio siglo. Los Tratados Torrijos-Carter conservan una dimensión histórica, política y humana.

Tratados Torrijos-Carter. / Cortesía: Redes Sociales

Panamá/Este lunes 7 de septiembre, Panamá conmemora 49 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, los acuerdos que trazaron el camino para que el país recuperara el control de su territorio y asumiera la administración de la vía interoceánica.

Aquel 7 de septiembre de 1977, las firmas del jefe de Gobierno panameño, Omar Torrijos Herrera, y del presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, pusieron fecha al final de una reclamación que había acompañado a varias generaciones de panameños.

No fue únicamente un acuerdo sobre la operación de una ruta marítima. Los tratados representaron la recuperación gradual de un territorio que, durante más de siete décadas, permaneció bajo control estadounidense y dividió físicamente al país.

22 años después de aquella firma, al mediodía del 31 de diciembre de 1999, Panamá asumió completamente la administración del Canal. La bandera panameña pasó entonces a representar no solamente la propiedad de la vía, sino también la responsabilidad de manejar uno de los puntos más importantes del comercio mundial.

Un país dividido por una franja y el 9 de enero que cambió la historia

Los antecedentes de esta historia se remontan a los primeros años de la República. En 1903, poco después de la separación de Colombia, Panamá suscribió con Estados Unidos el Tratado Hay-Bunau-Varilla.

El acuerdo concedió a Estados Unidos el control perpetuo de la denominada Zona del Canal, una franja territorial situada alrededor de la vía interoceánica. Allí funcionaban leyes, autoridades y una economía separadas de las panameñas.

Aunque la construcción del Canal transformó el transporte marítimo y generó actividad económica, la presencia de ese enclave dentro del territorio nacional produjo una creciente inconformidad.

Para los panameños, atravesar la Zona del Canal suponía encontrarse con una frontera dentro de su propio país. Esa división alimentó durante décadas las reclamaciones de soberanía y convirtió al Canal en un asunto que trascendía la economía: era también una causa generacional.

Las tensiones alcanzaron uno de sus momentos más dolorosos el 9 de enero de 1964. Las protestas por el derecho a izar la bandera panameña en la Zona del Canal dejaron más de 20 panameños y cuatro estadounidenses muertos.

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La fecha quedó marcada en la memoria nacional como el Día de los Mártires. También se convirtió en un punto de inflexión en las relaciones entre Panamá y Estados Unidos.

El reclamo dejó de ser un asunto que podía posponerse. Las muertes demostraron el costo humano de mantener una división territorial y fortalecieron la exigencia de negociar un nuevo acuerdo que eliminara las condiciones establecidas en 1903.

Durante las décadas de 1960 y 1970, Panamá llevó su causa a la esfera diplomática. Años de conversaciones desembocaron finalmente en los tratados firmados por Torrijos y Carter.

Dos tratados para una transición histórica

Los Tratados Torrijos-Carter estaban integrados por dos acuerdos fundamentales. El Tratado del Canal de Panamá estableció el proceso de transición y fijó el 31 de diciembre de 1999 como la fecha en la que Panamá recibiría el control completo de la vía interoceánica. Durante más de dos décadas se desarrollarían las tareas necesarias para garantizar un traspaso gradual y ordenado.

El Tratado de Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal determinó que la ruta debía permanecer neutral y abierta al tránsito de embarcaciones de todas las naciones, tanto en tiempos de paz como de guerra.

Los acuerdos procuraron atender dos asuntos centrales: la reclamación panameña de ejercer soberanía sobre todo su territorio y la necesidad internacional de garantizar la operación continua de una ruta estratégica para el comercio.

Resistencia en Estados Unidos

Mientras en Panamá la firma fue considerada una victoria soberana, en Estados Unidos provocó una intensa discusión política.

Sectores conservadores se opusieron a entregar el Canal porque consideraban que conservarlo era esencial para la seguridad y los intereses económicos estadounidenses.

Jimmy Carter enfrentó esa resistencia para conseguir la ratificación de los acuerdos. El Senado estadounidense finalmente los aprobó en 1978, lo que permitió comenzar formalmente el proceso de transición. Casi cinco décadas después, los cuestionamientos surgidos en Estados Unidos por la transferencia del Canal no han desaparecido completamente.

El debate resurgió con el presidente Donald Trump, quien durante su discurso de investidura del 20 de enero de 2025 criticó los tratados y manifestó: “No se lo dimos a China. Se lo dimos a Panamá y lo vamos a recuperar”. Semanas después reiteró que su administración buscaría “recuperar” la vía interoceánica, reviviendo una postura que Panamá consideraba superada desde el traspaso del 31 de diciembre de 1999. Sin embargo, con el transcurso de los meses, el tema ha bajado de intensidad y las declaraciones sobre una eventual recuperación del Canal han perdido fuerza en la agenda bilateral.

El mediodía que cerró una época

La transición se extendió durante 22 años. En ese periodo, Estados Unidos redujo progresivamente su presencia en la antigua Zona del Canal y se desarrolló la preparación necesaria para que Panamá asumiera la administración.

El proceso llegó a su momento definitivo el 31 de diciembre de 1999. A las 12:00 del mediodía, el Canal pasó completamente a manos panameñas.

Ese instante cerró un capítulo iniciado en 1903. Panamá dejó de estar dividida por un territorio sometido a una jurisdicción extranjera y asumió el desafío de operar la ruta con personal y administración nacionales.

El traspaso también puso a prueba al país. Durante años existieron dudas sobre su capacidad para manejar la vía con eficiencia y garantizar su funcionamiento. Sin embargo, la administración panameña logró mantener su operación y posteriormente emprendió su modernización.

Del reclamo soberano a la ampliación

Bajo la administración de la Autoridad del Canal de Panamá, la vía interoceánica avanzó hacia una nueva etapa. En 2016 comenzó a operar el Canal ampliado, construido para permitir el tránsito de embarcaciones neopanamax y responder a los cambios del comercio marítimo.

La ampliación confirmó que la recuperación del Canal no significaba únicamente recibir una infraestructura construida décadas atrás. También implicaba administrarla, conservarla y transformarla para mantener su competitividad.

Actualmente, el Canal continúa siendo una de las rutas más importantes del comercio mundial y una pieza central de la economía panameña.

Sus operaciones, sus aportes al Estado y los proyectos desarrollados alrededor de la vía tienen su origen en aquella decisión adoptada casi medio siglo atrás.

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