¡Puras fantasías! La realidad distorsionada de la pornografía provoca frustración entre los hombres

Pornografía

Imagen con fines ilustrativas / Pixabay

Aunque la exposición a la pornografía estimula el deseo sexual y genera una sensación de satisfacción inmediata, su consumo excesivo irónicamente provoca efectos adversos que afectan la vida sexual, entre otras cosas, porque crea una realidad distorsionada del acto sexual y falsas expectativas principalmente entre los hombres provocando frustración, desinformación y problemas psicológicos.

El fácil acceso a las plataformas de videos ha permitido que cada vez crezca más el número de consumidores de pornografía. Sin embargo, los expertos analíticos de la conducta del cerebro y la salud mental han prestado mayor atención al desarrollo de diversos patrones en el comportamiento de los consumidores, que no dejan de ser perjudiciales tanto en jóvenes como en adultos.

Aunque la existencia de la pornografía se remonta a mucho tiempo antes de la creación de las plataformas digitales, es con la propagación de las mismas que sus efectos más peligrosos se hacen presentes. Desde las ruinas descubiertas en la ciudad romana de Pompeya, que quedó sepultada tras la erupción del volcán Vesubio, en donde se encontraron esculturas sexualmente explícitas, hasta la aparición del internet, la ciencia ha concretado las consecuencias neurológicas del consumo de pornografía.

la Universidad de Queensland realizó un estudio con el objetivo de descubrir cuánto dura una sesión normal de sexo y sus resultados dejaron al descubierto una realidad diametralmente opuesta a lo que se vende en los videos pornográficos. Tras analizar 500 parejas, el promedio fue de 5.4 minutos. Sin embargo, en una película porno el acto sexual puede extenderse hasta 30 o 40 minutos, una realidad sencillamente distorsionada que lo que hace es crear falsas expectativas.

Es imperativo estudiar las causas de la pornografía en la salud mental y por supuesto en la actividad sexual, puesto que representan graves alarmas negativas como lo son la depresión y la disfunción eréctil.

En el estudio de las conexiones neuronales que existen bajo los procesos de aprendizaje, la pornografía dispara la plasticidad, que es la capacidad del cerebro para cambiar adaptándose a experiencias determinadas y novedosas.

Los efectos inmediatos, por supuesto, tienden a ser placenteros para el consumidor de pornografía. Sin embargo, la hiperestimulación en este caso provoca un alto riesgo para el mismo. Incluso, los científicos han establecido un paralelismo de los efectos del consumo de pornografía con el abuso de sustancias.

Para entenderlo mejor, hace falta tener presente que el desarrollo evolutivo normal hace posible que el cerebro pueda responder a la estimulación sexual liberando dopamina.

¿Cómo influye la dopamina en la sexualidad?

La dopamina es un neurotransmisor asociado a anticipar la recompensa que actúa en la programación de los recuerdos que hay en la información que tiene el cerebro, y que se entiende también como la sustancia química que transmite señales en el cerebro y otras áreas del cuerpo, jugando un papel crucial en funciones como el placer, motivación y regulación del estado de ánimo.

Funciona entonces de la siguiente forma, cuando el cuerpo quiere sexo el cerebro recuerda lo que debe hacer para obtener el mismo placer que en ocasiones anteriores y, en vez de dirigirse a su pareja para lograr gratificación sexual, el consumidor de pornografía recurre a su dispositivo móvil, generando niveles antinaturales de habituación en el cerebro.

Las escenas que se ven en la pornografía, como pasa con las sustancias adictivas, son desencadenantes hiperestimulantes que producen secreciones antinaturales de altos niveles de dopamina, lo que lo deteriora de cara a fuentes de placer naturales, llevando al consumidos a experimentar dificultades para excitarse en compañía de su pareja.

Consecuencias adversas del consumo de pornografía:

1.      Disfunciones sexuales (incapacidad para conseguir erecciones o alcanzar el orgasmo con otra persona)

2.      Insatisfacción emocional con la pareja

3.      Depresión

4.      Ansiedad

5.      Menor calidad de vida

6.      Compulsión

7.      Subdesarrollo moral

 

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