Azerbaiyán retoma el control de un segundo distrito limítrofe de Nagorno Karabaj

Un perro camina por una villa en zonas cercanas a Nagorno Karabaj / AFP
Afp
25 2020 - 06:02

Azerbaiyán recuperó el control el miércoles del distrito de Kalbajar, que limita con Nagorno Karabaj, la segunda de las tres zonas que Armenia debe devolver tras el acuerdo de alto el fuego que puso fin a seis semanas de combates en esta región separatista.

En un comunicado, el ministerio de Defensa de Bakú indicó que "las unidades del ejército azerbaiyano entraron en el distrito de Kalbajar el 25 de noviembre", en virtud del pacto firmado a principios de noviembre entre Armenia y Azerbaiyán, y negociado por Rusia.

Situado entre la república autoproclamada de Nagorno Karabaj y Armenia, el distrito de Kalbajar tendría que haber sido entregado el 15 de noviembre, pero Bakú aplazó la fecha alegando motivos humanitarios.

En un discurso televisado, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, prometió defender "la herencia nacional" que representan los numerosos monumentos religiosos de Kalbajar y criticó a los armenios por "haber incendiado bosques" y "quemado casas que no habían construido" antes de irse.

Al firmar el acuerdo, Ereván aceptó devolver tres distritos que rodean Nagorno Karabaj que las fuerzas armenias controlan desde hace casi tres décadas, tras una primera guerra en los años 1990 en el enclave que causó 30.000 muertos y cientos de miles de desplazados.

El distrito de Kalbajar, así como Aghdam, devuelto el 20 de noviembre, y el de Lachín, que debe ser cedido el 1 de diciembre, constituían una zona de distensión que rodea el enclave separatista. Otros cuatro distritos con la misma función pasaron a manos de Bakú durante los combates.

El ejército azerbaiyano difundió imágenes del regreso de sus soldados, y mostró operaciones nocturnas de desminado en las carreteras de estas montañosa región.

Quemar casas y talar árboles

Periodistas de la AFP vieron cómo vecinos armenios talaban árboles, recuperaban cables eléctricos e incluso cargaban partes de una presa hidroeléctrica en un camión.

Para los armenios es imposible que los azerbaiyanos vivan en sus casas, explica a la AFP Gaguik Iakshibekian, un albañil de 53 años: "Por eso queman (casas), cortan árboles y la gente se lo lleva todo".

El acuerdo que puso fin a los combates, firmado cuando la situación militar de Armenia era catastrófica, consagra la victoria de Azerbaiyán y revalida sus conquistas territoriales, tras seis semanas de enfrentamientos, que dejaron miles de víctimas.

El pacto, no obstante, permite que Nagorno Karabaj subsista, y prevé el despliegue de 2.000 soldados rusos de mantenimiento de la paz.

En Dadivank, un ciudad del distrito de Kalbajar, el ingeniero Grigory Grigorian lamentaba tener que abandonar la casa donde había vivido desde hacía 25 años, el lugar donde sus "hijos crecieron y fueron a la escuela".

En Bakú, en cambio, el ambiente era eufórico. Ilkin Mammadov, un estudiante de 25 años, quería "enseñar Kalbajar al mundo entero", y Ayshe Alieva, de 22 años, se sentía agradecida a las tropas rusas sin las cuales "no habríamos podido vivir allí".

Antes de la entrega, el presidente ruso, Vladimir Putin, se entrevistó por teléfono con Ilham Aliev y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, para, según el Kremlin, abordar "las modalidades de trabajo de los soldados de la paz rusos".

El mandatario ruso también habló con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, con quien comentó la "creación de un centro de control del alto el fuego" conjunto.

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