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Un Brasil dividido va a las urnas para escoger presidente

Un Brasil dividido va a las urnas para escoger presidente
Un Brasil dividido va a las urnas para escoger presidente
Afp
26 de octubre 2014 - 06:37

Brasil escoge este domingo a su presidente en los comicios más ajustados de su historia reciente, con la presidenta Dilma Rousseff levemente por delante del socialdemócrata Aecio Neves tras una durísima campaña cargada de drama, sorpresas y golpes bajos.

De un lado, Rousseff, de 66 años, una 'dama de hierro' de la izquierda, exguerrillera durante la dictadura, que promete continuar y ampliar los programas sociales impulsados por su partido y que benefician a un cuarto de los 202 millones de brasileños.

Del otro, un verdadero producto de la élite brasileña, exdiputado, exsenador y exgobernador con fama de playboy, que encarna el cambio y promete poner freno a la corrupción, dar un giro liberal para que el país vuelva a crecer, controlar la elevada inflación y "mejorar" los programas sociales.

Un total de 142,8 millones de brasileños están convocados a las urnas en este inmenso país, 17 veces del tamaño de España, para decidir entre los dos finalistas de la primera vuelta electoral del 5 de octubre.

Las oficinas de votación abrirán a las 08H00 (10H00 GMT) y las últimas en cerrar lo harán a las 19H00 (21H00 GMT). A partir de las 22H00 GMT, se esperan los primeros resultados oficiales parciales.

Los últimos sondeos señalan que la presidenta aventaja a su rival por entre cuatro y seis puntos. Ha perdido un punto en los últimos dos días y su rival ha subido otro, pero aún tiene más posibilidades de victoria. Rousseff cuenta con un 52% de intención de voto, contra el 48% para Neves, según el sondeo del instituto Datafolha realizado el viernes y el sábado. Separados por sólo cuatro puntos, el máximo del margen de error, ambos están en empate técnico.

El instituto Ibope da a la mandataria una ventaja mayor, de seis puntos, con un 53%, contra un 47% para su rival.

- "Piedra por piedra" -

Los dos candidatos, que disputaron intensamente cada voto en innumerables debates televisivos y agotadores mitines por todo el país, cerraron el sábado sus campañas.

Rousseff hizo una caminata en Porto Alegre (sur), la ciudad donde creció y votará este domingo. Prometió que investigará "piedra por piedra" el escándalo de corrupción en Petrobras, otra vez en primer plano tras una nueva denuncia que señala que la mandataria y su padrino político, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), estaban al tanto del desvío de millones de dólares de la estatal para financiar al PT y partidos aliados.

La presidenta y Lula niegan tajantemente las acusaciones (que aún no han sido probadas) y anunciaron que demandarán por "terrorismo electoral" a Veja, la revista opositora donde se publicó el viernes -en una edición adelantada- el testimonio de uno de los acusados en el caso. "No se puede tratar así a una presidenta de la República tres días antes de la elección", dijo Rousseff.

El bastión electoral del PT está en el noreste, mayoritariamente negro y pobre, la zona que más se ha beneficiado de sus subsidios a familias carenciadas, viviendas populares, enseñanza técnica gratuita y cuotas para negros y pobres en universidades. Estos programas sociales, impulsados desde 2003 por Lula y continuados por Rousseff, sacaron a 40 millones de brasileños de la pobreza.

El sur, la parte más rica del país, se inclina principalmente por Neves.

Los sondeos indican que la elección la definirá la clase media intermedia -la que gana entre dos y cinco salarios mínimos- en varios estados del sureste del país y que está dividida 50-50.

- "Llego vivo" -

"Llego vivo" a la segunda vuelta pese a los ataques del PT, dijo Neves tras visitar el sábado en su estado natal de Minas Gerais (sureste) la tumba de su abuelo Tancredo Neves, elegido presidente en 1985, tras el fin de la dictadura, pero que falleció antes de asumir el cargo.

El economista socialdemócrata denunció la "campaña sórdida" del PT. "Cuando vieron que por primera vez en 12 años existía la posibilidad concreta de perder, se desesperaron", dijo Neves, a quien Lula acusó de ser "agresivo con mujeres" y un "hijito de papá".

Gran parte de la campaña de Rousseff se basó en la "deconstrucción" de la imagen de Neves: le ha acusado de nepotismo cuando era gobernador de Minas Gerais y ha insinuado que es agresivo con las mujeres, aunque sin referirse directamente a una información de prensa con fuente anónima que recorre las redes sociales y que asegura que empujó y pegó a su acompañante en una fiesta en 2009. También ha insinuado que conduce bajo los efectos del alcohol o drogas porque no hizo un test de alcoholemia cuando hace unos años fue detenido por la policía.

Neves se ha defendido con la misma moneda, centrando sus ataques sobre los escándalos de corrupción vinculados al PT y acusando a la mandataria de mentirosa y de "incompetencia" para controlar la inflación y hacer crecer la séptima economía mundial, en recesión técnica en el primer semestre.

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